lunes, junio 17, 2013

NOTICIA 1217ª DESDE EL BAR: EL PROBLEMA DE PENSAR

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) no está en sus mejores momentos, todo el mundo lo sabe a estas alturas. Su sede física se encuentra en Madrid capital, en el número 117 de la calle Serrano. Comparte la misma manzana donde está la histórica Residencia de Estudiantes, que en otras épocas albergara a muy conocidos poetas, pintores, cineastas, políticos, científicos, literatos en general y demás. Por si fuera poco este foco de dos núcleos de intelectualidad, ciencia, Arte y demás, se les une en terceto el Archivo Histórico Nacional (AHN), y aún otros edificios con otras sedes de investigación. Apenas quedan trece días para que a mis compañeras y a mí se nos acabe las becas de archiveros y bibliotecarios. No seremos renovados, más que nada porque se han suspendido, al menos en lo que queda de 2013, aparentemente y al menos que algo cambie en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Sea como sea, en este último mes, el noveno, se nos han programado una gran cantidad de actos y conferencias. Es por ello que he ido con cierta frecuencia al salón de actos del AHN a escuchar hablar sobre muy diversos temas profesionales a directores del gremio de archiveros, subdirectores, archiveros, investigadores y catedráticos, aparte del subdirector del Ministerio del área de archivos y bibliotecas. Se han  tratado muchos temas, algunos sobre legislación internacional de archivos, otros sobre normativas y proyectos que España desarrolla o en los que colabora, otros sobre temas específicos como la numismática o la seguridad. 

De estos edificios la cafetería más popular es la del CSIC, donde profesionales, funcionarios en general, investigadores, conferenciantes y visitantes comparten el espacio y los precios afortunada y agradecidamente baratos en este lugar del Grupo Ramiro Jaquete. El servicio no está nada mal. Muy buen servicio y barato en precios. Y me sirve bastante bien poder hablar de la cafetería del CSIC y no tanto de las actuales penurias de la investigación, de los archivos, de las bibliotecas, de las salas de exposición, de los museos y de todo este mundillo en general que, por contra de lo que propaganda el gobierno, podría generar muchos puestos de trabajo entre los profesionales del sector (y los trabajadores que genera el sector en cuestiones de mantenimiento y logística), y sin embargo no sólo no se oferta sino que no se hacen ni renuevan contratos, ni se convocan oposiciones, ni se cubren los puestos de los que se jubilan. Aún más, como se sabe, hay recortes que bloquea, paraliza e incluso aborta o hace retroceder a muy diversos proyectos. La gente del sector emigra a otros países, o se queda en el desempleo o terminan trabajando en puestos de trabajo no cualificados para, simplemente, poder comer y mantener su casa. En esta cafetería siempre hay conversaciones muy interesantes sobre todo tipo de temas, y personas muy válidas. Pero muchas de esas conversaciones y de las personas parecen condenadas a quedarse en la cafetería en este país. Una cafetería que, por otra parte, aunque tiene precios baratos, para bastantes de los que pasan por ella son precios equivalentes a un precio normal, en algunos casos por encima de lo normal, si en lugar de comparar el precio de un café o de un menú con el de cualquier otra cafetería de Madrid, se tuviese en cuenta la relatividad del precio con la capacidad de gasto del consumidor, lo cual se vería contemplando todo esto en términos de porcentaje, y no de cifras absolutas. Aunque, a decir verdad, en breve no tendremos ese gasto de cafetería; sin poder ir ni a tomar un café se acabó el problema de pensar si es caro o barato. O quizá, por el camino que vamos, se acabó el problema de pensar.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, junio 08, 2013

NOTICIA 1215ª DESDE EL BAR: SALVADOR DALÍ EN EL REINA SOFÍA

 Hitler se masturba en una estepa rusa, sentado sobre unos caballos como en un un butacón. Tiene puesto su uniforme y su brazalete con esvástica. Nosotros lo vemos desde la espalda. Espiamos su intimidad. La intimidad de un hombre que aniquila la intimidad y mera existencia de millones de hombres. 

Un amasijo de carne informe nos recuerda una especie de restos conglomerados de deshechos humanos. Buscan su complacencia erótica y sexual. Es un gran bloque de carne informe intentando masturbase y a la vez practicar una felación. Es el gran masturbador. Un ser que es el resultado de la explosión de una bomba nuclear. 

Un reloj se funde como si fuera de agua. El tiempo se resbala líquido. Se nos escapa. Salvador Dalí era amante de la buena comida. Lo era desde muy joven. Pertenecía a una familia burguesa y rica de Cataluña, concretamente de la provincia de Gerona, de un pueblecito llamado Figueras, entre los territorios que ascienden a los Pirineos, cercano a la frontera con Francia. Ubicado en el mapa de modo mundial por este pintor del siglo XX que revolucionó el estilo artístico que pretendía ir más allá de la realidad, el surrealismo. Cuando Dalí era estudiante en la Residencia de Estudiantes de Madrid de vez en cuando, en los periodos vacacionales, viajaba allí para visitar a su familia, su padre era notario en aquel pueblo. Conocía allí todos los mesones y establecimientos de comida con fama de servir platos abundantes y bien cocinados. Era conocido entre sus vecinos y la región por este pequeño vicio. Aprovechaba entonces para visitarlo. Fue un verano que estando esperando su comida vio unos quesos puestos entre una mesa y la nada. El calor los estaba fundiendo, y era así como pocos años después, en 1931, pintaría ese famoso cuadro de los relojes acuosos que nos muestran lo débil y relativo del tiempo.

Salvador Dalí es un genio que se fascinó por los avances más vanguardistas del Arte y de la Ciencia de su momento. Admiró la relatividad científica de Einstein del mismo modo que admiró las revolucionarias percepciones del mundo hechas por el escritor Zweig,  o por el poeta surrealista André Bretón. Como muchos creadores de las primeras décadas del siglo XX también admiró el psicoanálisis de Freud, del que leyó todos sus libros con avidez. Llegó a conocerle en persona y a retratarle. Freud también se fascinó con Dalí, al que apenas conocía, para el viejo doctor él era un joven con una extraña mirada como de loco. 

Salvador Dalí fue capaz de pelearse con su amigo el poeta Federico García Lorca en 1928. Habían sido muy buenos amigos, Lorca incluso le había dedicado un libro titulado "Oda a Salvador Dalí" en 1926. Junto a otro estudiante compañero de la Residencia de Estudiantes, el cineasta Luis Buñuel, habían vivido muchas fiestas juntos. Sin embargo en estas fiestas Lorca solía ser blanco de las bromas pesadas de los otros dos. En aquel 1928 Lorca escribió "Romancero Gitano", un libro de poesía que por un momento daba más preferencia a la cultura popular que al surrealismo. Eso disgustó tanto a Dalí y Buñuel que la pelea fue tajante. Malograron su amistad. Buñuel haría las paces con el poeta en 1934. Dalí, el que contratara a todos los taxis posibles de Madrid para que fueran en comitiva tocando el claxon detrás de él para entrar en la Residencia de Estudiantes, nunca hizo las paces. Aún más, en 1929, junto a Buñuel, rodaron una película en Francia que el poeta interpretó como una obra creada expresamente para ridiculizarle e insultarle. Se trataba de "Un Perro Andaluz". En cartas personales y privadas Buñuel afirmaría a otras personas que no era el caso, al menos por su parte. Se trataba de una historia que mostraba el choque entre una vieja sociedad de valores burgueses y otra nueva por nacer con nuevos valores sociales. Es posible que el subconsciente sí hubiera dado paso al insulto en el metraje, pero... en principio Buñuel negó tales ataques. Dalí no dijo sobre ello. Dalí aún le quedaba pelearse con su admirado André Bretón, al quitarle a su novia, la rusa Gala, que terminó sus días como la esposa de Dalí, primero casada por lo civil en 1934, por la Iglesia católica en 1958. Le quedaría pelearse también con su amigo el pintor cubista Picasso, al juzgar de él un estilo pueril y facilón que consideraba manchas y garabatos. Le quedaría pelearse también con Luis Buñuel, en un primer momento al estallar la guerra civil en 1936, nunca rompieron del todo, pero pelea se produjo. Buñuel incluso le pidió dinero cuando en el exilio estuvo arruinado en 1939, Dalí se lo negó alegando que su pitonisa le había recomendado no prestar dinero. Pero la pelea definitiva ocurrió en 1943, cuando Dalí con su autobiografía y con una carta que envió a las autoridades norteamericanas le acusó de ateo y comunista, lo que impidió que Buñuel pudiera dirigir el Museo de Arte Moderno de New York (MoMA) y provocó que las productoras de Hollywood le rescindieran contratos. Buñuel tuvo que irse a México, donde acuchilló histéricamente el ejemplar de la autobiografía de Dalí. Conservó el retrato que le había hecho el pintor en 1924, lo tenía en el salón de su casa, pero Buñuel no intentó hacer las paces hasta 1983, unos meses antes de su muerte, cuando sabía que ya no le quedaba tiempo; como símbolo de amistad le envió a España este retrato, que hoy pertenece al Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid. El tal retrato era compañero de un segundo retrato a Lorca. Dalí los había pintado cuando para ahogar su enfado con las autoridades que otorgaban nombramientos en la Residencia de Estudiantes, las cuáles habían rechazado a Dalí en uno de esos cargos, se habían ido a un bar. Dalí no pisaría la residencia en varios días. 

Debió ganarse muchas más enemistades, realmente. Tomó partido y simpatía por el golpismo de extrema derecha de los generales en 1936, simpatizando incluso con Falange Española. Muchos intelectuales rompieron con él en ese momento, ya que él incluso los atacaba. Sin embargo su posición política era muy fácil. Su pareja era de origen ruso, pero no comunista, tenía además una personalidad que le enfrentó a muchos amigos, que terminaron optando por el distanciamiento ya incluso por no soportar a Gala. Pero su posicionamiento era fácil porque al estallar la guerra él optó por exiliarse a Francia no por ser víctima de persecución, sino por no sufrir la guerra. Sus opiniones de apoyo a Franco no se basaban en la observación de lo que ocurría en el país, sino en sus opiniones, también influenciadas por su origen burgués de familia adinerada. Al terminar la guerra civil pudo haber regresado a España, pero no lo hizo, en lugar de eso se quedó en Francia hasta que los NAZIS alemanes, en la Segunda Guerra Mundial, entraron en Burdeos. Entonces se fue a Estados Unidos, donde con gran facilidad siguió apoyando a Franco y, como se ha visto, atacando a los que sabía que eran comunistas, a pesar de ser amigos personales. No regresó a España hasta 1948. Llegó a ser incluso condecorado por Franco en 1964. Se entrevistaron en al menos dos ocasiones oficiales, alguna más no oficial, hasta el punto que Dalí llegó a pintar a la hija de Franco montando un caballo trasparente. Tuvo desde luego una trayectoria política bastante clara, a pesar de la grandeza creadora de su genio artístico. Con la monarquía parlamentaria, Juan Carlos I optó por nombrarle marqués en 1982.

Criticó a los NAZIS, Dalí podía simpatizar con el fascismo, pero no con el nacionalsocialismo antisemita de los alemanes. Y desde luego le impresionó hasta un extremo obsesivo las explosiones de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki en 1945, que pusieron final a la Guerra Mundial. Eso influyó en muchos de sus cuadros más famosos de los años posteriores. Pero volvamos a 1930. Dalí había rodado el año anterior la película citada junto a Buñuel. En 1930 rodó otra película más con él, "La Edad de Oro". También la rodaron en Francia. Era sonora. Se podría considerar la primera película española sonora, pero no se suele reconocer como tal al ser una producción hecha en Francia. La primera película sonora oficial en España será "El Misterio de la Puerta del Sol", rodada en 1929 y estreanda en aquel 1930, de Francisco Elías. "La Edad de Oro" era otra película surrealista pero de mayor duración que la que anteriormente rodaron Buñuel y Dalí. Se estrenó en el Estudio 28 de París. La primera proyección había logrado atraer al grupo de jóvenes surrealistas franceses. Al término de la película estos comenzaron a arrancar las butacas y a prender fuego a la sala. Se provocó así un disturbio en París a costa de que ellos afirmaban que aquella película era el máximo exponencial posible que se podía hacer con el surrealismo. Probablemente exageraron, a pesar de que el metraje está considerado una obra maestra. Ya en ese metraje se exploraba, aparte de una mentalidad psicópata y enajenada como se enajena una persona por amor, una sociedad prefascista en la Francia de entreguerras. Ambos metrajes, junto a otros coqueteos de Dalí con el cine de la mano de Alfred Hitchcock y Walt Disney, e incluso junto a coqueteos con la publicidad televisiva, se pueden ver ahora mismo junto a unas doscientas obras en la exposición "Dalí, todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas", en el Museo Nacional Centro de Arte Contemporáneo Reina Sofia, de Madrid, hasta el 2 de septiembre de este año 2013.
 

Por motivos de trabajo fuimos mandados hace dos días a escuchar una conferencia y visita de parte de la archivera de este museo (sí, queridos ciudadanos e investigadores, el museo también tiene archivo para investigar en temas de Arte, no sólo para disfrutarlo viéndolo). También tiene biblioteca, pero el archivo es una cosa y la biblioteca es otra diferente. La actual página web del Museo no ha sabido diferenciarlos correctamente, pero creedme, son dos cosas muy diferentes entre sí. La visita concluyó siendo invitados a ver esta exposición retrospectiva. Y la recomiendo encarecidamente. Rara vez se va a poder ver en breve otra vez por Madrid más de doscientas obras de Dalí de todas sus etapas, provinientes no sólo de museos españoles, sino también de museos estadounidenses, franceses, holandeses, ingleses y de otros lugares de Europa. Es algo único y excepcional. 

Hay también entre las obras algunas salas dedicadas a sus etapas paranoicas, como por ejemplo la dedicada a su obsesión por el cuadro "El Angelus", del impresionista Millet. Dalí le pintó muy diversos lienzos, cartones y dibujos versionándolo y enfocándolo desde perspectivas incluso enfrentadas y no precisamente religiosas en algunos casos, como es el caso de una escena de sexo "in tergo". De entre ellos es muy a tener en cuenta un enorme lienzo con estilo puntillista que, por repetición de la imagen de la campesina rezando se vuelve surrealista y llega a preconizar una antesala del posterior Arte Pop de los años 1950 y 1960. no muy lejos de esa sala, hay un busto de una mujer blanca con hormigas en la cara que porta en su cabeza una hogaza de pan sobe la que hay unos campesinos de oro rezando al modo de este "Angelus". Por pendiente tiene unas mazorcas de maíz. Quizá pase desapercibido, pero si el visitante ha visto el documental "Las Hurdes, Tierra sin Pan", de Buñuel en 1933, allí podrá escuchar como Buñuel se burla del exceso de avalorios católicos de unos campesinos por superstición... crucifijos, colgantes, pendientes, ropas... y los compara con los mismos avalorios de una religión animista de un poblado africano subdesarrollado al sur del Sahara. El origen es la combinación. Y es que hay que ir a la exposición no porque esté de moda, no porque vaya mucha gente, no porque sea Dalí, hay que ir porque se quiera ir abierto a recibir ideas y pensarlas. Podrá gustar o no lo que se reciba, pero esto ha de ser recibido con la idea de exponerse a doscientas obras imaginativas que nos invitan a no quedarnos sólo con las formas, sino a intentar adentrarnos en el porqué de lo que se ve. De otro modo todo habrá sido fracaso.

Llamará la atención las faltas de ortografía de Dalí en algunas cartas, pero hay que reflexionar, por ejemplo, que se trata de una broma del propio autor. Trata de romper incluso la normativa vigente en la ortografía. El surrealista trataba de hacer eso precisamente. Pero las temáticas de las cartas es aún más sugestivo del porqué hace tales cosas. Pararos en el cuadrito dond euna mujer parece proyectar más sombra que un acantilado, o en aquel donde la tentación de San Antonio son unos elefantes y un caballo de pies enormes y finos, o si lo preferís id a contemplar los cuadros donde las personas aparece desmembradas o donde las formas pequeñas forman formas grandes, o id a las portadas de Vogue o a los muñequitos en las hojas de las libretas de cuando era estudiante. Id a donde os plazca, pero si vais, recibid esa llamada de teléfono por el teléfono cuyo auricular es una langosta, desde donde se os dirá, id simplemente porque, siendo algo único, estáis dispuestos a recibirlo, no a admirarlo.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, junio 03, 2013

NOTICIA 1214ª DESDE EL BAR: BROCHERO Y OZORES, EL HUMOR DE MANIPULAR

Van ocho meses en la Filmoteca Española como becario y ya hemos dejado bien archivado el Archivo Luis Buñuel, así que hemos vuelto al Archivo Gráfico con los programas de mano, la cartelería, los libretos de prensa y demás. Quizá por ello me animo a escribir sobre dos películas que me han llamado la atención, y de las que tengo la ligera sospecha de que querían reflejar un estado de opinión y percepción de la sociedad a la vez que intentaban alterarlo. Tienen una base ideológica bastante propagandística, pero a la vez la sociedad española actual tiene algunos rasgos muy derivados de lo que se relata en estas tres historias que hoy os acerco.
 

Por un lado tenemos una película española de humor no muy conocida o recordada hoy día, a pesar de que su tipo de chistes es muy propio del humor de muchos de los títulos que emite el programa "Cine de Barrio" en Televisión Española. Buena parte de esas películas de humor rodadas en España entre la década de 1950 y la de 1970 tenían una clara base de propaganda de la dictadura franquista, al menos en cuanto a lo que sociológicamente deseaban. La película de la que hablo se llama "Suspenso en Comunismo", que se rodó en 1955, pero que fue estrenada en enero de 1956. El director del metraje no es otro que Eduardo Manzano Brochero, que, a pesar de que ha pasado a la Historia como director de películas de Spaguetti-Western, se especializó en películas comerciales a menudo muy acordes a los ideales nacionalcatólicos de la dictadura, y muy en concreto de la Falange refundada por Franco al unirla con los carlistas en plena guerra civil. Brochero fue también el guionista junto A José María Palacio, pero el colofón que hace de esta película un total acto de propaganda de la dictadura es la elección de los actores, que, quitando a Juanjo Menéndez, contó con Antonio Vico y Alfredo Mayo. Alfredo Mayo era el actor predilecto de todos los cineastas simpatizantes de la dictadura, casi no hay producción cinematográfica de los años 1940 y 1950 con clara ideología de ensalzamiento de Franco que no cuente con él. No obstante, varios de los cineastas nombrados habían hecho la guerra a favor de la dictadura y militando alguno en Falange. esta película en concreto muy difícilmente se verá por la televisión pública hoy día. A pesar de que usa de todas los mecanismos técnicos de otras películas de humor aparentemente más amables de la época, su guión está claramente politizado. Su destino es mostrar el comunismo como el mal más absoluto, infantil, corrupto, vicioso y pernicioso. Es una rareza en sí misma en el cine español, ya que se permite mostrar sin aspaviento banderas comunistas y hasta consignas comunistas, sólo que para ridiculizarlo o para deformarlo de manera infantil con la intención de hacer de ellos psicópatas. Sin embargo, al hacer estas gracias el regimen franquista no se dio cuenta de que estaba haciendo algo que había evitado muy activamente desde que ganaron la guerra, más concretamente desde 1948, esto es: mostrar de manera activa que existían españoles exiliados que no podían regresar a España por cuestiones ideológicas, que estos vivían en una democracia, la de Francia, que no existía en España, y que en España sólo existía un código moral y ético para la sociedad custodiado por policías y guardias civiles, y mantenido por la Iglesia católica, e igualmente el reconocimiento de que en España existían clandestinos, esto es persona que por miedo a la represalia debían ocultar sus ideas. El metraje, entretanto, nos muestra una España falseada a costa de mostrar medias verdades, mujeres dueñas de sus negocios y que trabajan aparentemente sin permiso de su esposo, cosa que obviamente no era así, una España rica en trabajo y sin hambre, cosa que también era irreal en muchas zonas rurales y algunos barrios de las grandes ciudades, una España moderna, más que Francia, cosa total y evidentemente falsa, y, en fin, otra serie de cosas por el estilo que se combinan con abominaciones y abyecciones supuestas de la persona de ideas comunistas. A todo esto Brochero se delató en otra broma, la veneración de la célula comunista por el fútbol bien examinada es el equivalente a reconocer la utilización de la cultura de masas por el deporte para distraer a la sociedad de los problemas sociales y políticos que le afectaban, o lo que es lo mismo: el adormecimiento de la sociedad usando los medios que ofrece la cultura de masas que hoy día continúa. A pesar de todo esto, y haciendo de tripas corazón, te puedes reir con todo esto, aunque no por lo que intentaba hacernos ver Brochero, sino por todo lo contrario. Pero también es verdad que mucho me temo que una parte de la sociedad más acólita de la derecha política española aún cree reales algunas de las exageraciones que se hacen aquí para ridiculizar a las personas que piensan en un sentido de izquierda político social. Una lástima.



Damos un salto de 1956 a 1982 y nos encontramos con "¡Que vienen los socialistas!", de Mariano Ozores. Este director, aunque nos ha hecho reir a todos mucho, sobre todo con sus películas de los años 1970 y 1980, las del "Destape" de la "Transición", tiene en su haber una gran cantidad de metrajes donde por medio del humor desarrolló muy activamente y muy sutilmente toda la propaganda social del proyecto de España que la Falange menos católica tenía previsto. En la "Transición" de la dictadura nacionalcatólica de Franco a la Monarquía Parlamentaria de Juan Carlos I no es que renuncie a todo esto sin más, sólo que él también evolucionó en sus ideas, como muchas otras personas, y abrazó los idearios democráticos, aproximándose a ideas de izquierda política. Sin embargo, en más de una ocasión la criticó. Y he aquí una de esas películas. Haciendo gala, como durante toda su vida hizo, de pertenecer a una familia de comediantes, hizo aparecer a su hermano Antonio como actor, y acertó en contar también con José Sacristán y Luis Escobar, entre otros muchos, algunos famosos por programas de televisión del momento. La Unión de Centro Democrático (UCD) había perdido a Adolfo Suárez como presidente, gobernaba Calvo Sotelo, tras sufrir un intento fallido de golpe de Estado en 1981 que buscaba la involución a la dictadura. 1982 sería el año en el que hacia finales ganó las elecciones el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), todas las encuestas le daban por ganador indiscutible, en ese contexto se le ocurrió hacer este metraje. Por sus secuencias desfilan socialistas del PSOE, liberales de pasado franquista de Alianza Popular, católicos, liberales de la antigua República, comunistas... Pero en definitiva Mariano Ozores parte de la idea principal de que todos los partidos son en definitiva lo mismo, y siempre gobernará lo que considera un partido de orden, que curiosamente es el de los valores que durante los cuarenta años anteriores de la dictadura eran los considerados valores españoles, pero en realidad valores conservadores de una sociedad acorde con determinados intereses de una determianda clase social que suele predominar en el control del capital que mueve nuestra economía. Dentro de esa corrupción moral inicial, donde se incluye pactos ocultos y un engaño al votante, al que se le desprecia y se le toma por manejable e inepto, se nos muestra al candidato socialista de un municipio pequeño, el cual es aparentemente honesto y sincero, con deseos de justicia social. Parodiando (mal) a "Bienvenido Mr. Marshall" (Berlanga, 1953), va desmontando la personalidad de este candidato socialista; lo fanatiza como Brochero fanatizó a los comunistas en su metraje anteriormente citado, aunque de una manera menos violenta. La fanatización que hace Ozores del candidato socialista es para mostrar su doble moral, su alma corruptible y lo enfermizo del sistema democrático, consideraciones todas ellas si nos dejamos llevar por lo que el guión nos cuenta. De este modo nos viene a contar, con humor, para que el público lo asimile más fácilmente, que la democracia es un sistema de corruptos y sinvergüenzas. Y lo peor es que, igualmente que con la anterior película, te ríes, pero a la vez reafirmas en tu ser que lamentablemente más de una persona es muy probable que considere de esta manera tanto a los socialistas como al sistema democrático, como aquello de que todos los políticos son iguales, yendo a sus asuntos personales en nombre de intereses presuntamente comunitarios de la sociedad. El humor desde luego le sirve bien para lanzar estas ideas tan perniciosas y peligrosas. El espectador apenas se da cuenta del transfondo del asunto, aunque lo interioriza, ya que es ese transfondo el que dota de humor a los chistes.

No son dos películas que hayan hecho Historia del cine en España, ni mucho menos en el mundo, pero llaman la atención en cuanto a su temática similar, con directores que se prestaron a un cine determinado durante la dictadura y que siguieron trabajando de manera muy activa y con éxito durante la democracia. Estas películas quizá sí sirvan a sociólogos e historiadores para analziar otras cuestiones propagandísticas y sociales, como políticas. A mí por lo menos me llaman la atención, hasta cierto punto, todo sea dicho de paso, para analizar una época, la suya, en relación a la herencia social que han dejado determinadas propagandas en determinadas personas afines a una creencias o ideas. Y me pregunto, de paso, si algún miembro del actual gobierno del Partido Popular no sería adicto a un determinado tipo de cine o de cineastas. Al menos algunas de sus intervenciones y declaraciones parecen salidas de las mentes de los guionistas de estos metrajes... Qué peligro tienen...

Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, mayo 27, 2013

NOTICIA 1213ª DESDE EL BAR: EL DESEO DE SER INÚTIL


"Puedo contar mi vida de trece maneras. Hoy he elegido la séptima (...)." (Hugo Pratt, cita sacada de Dominique Petitfaux, "Hugo Pratt. El Deseo de ser Inútil", ed. Confluencias, Almería,  2012, pág. 15.)















El 23 de abril de este 2013, Día del Libro, me tocó trabajar en una jornada anómala: me mandaron a una visita organizada especialmente para archiveros en la Biblioteca Nacional. La visita terminó relativamente pronto y se nos dijo que no hacía falta que regresáramos a nuestros centros de trabajo, teníamos lo que quedaba del día para nosotros mismos. Como estaba en Madrid y era temprano para regresar a Alcalá de Henares me acerqué a la Casa del Libro de la Gran Vía. Mis ingresos no me permitían gastos extra más allá de los normales para sobrevivir, así que sólo iba para curiosear. En la planta baja estaba la escritora Maruja Torres firmando libros. Yo no sabía que ella estaría allí, pero tampoco me interesó demasiado, me enteré porque para ir a la sección de novela gráfica había que pasar a su lado para poder subir por las escaleras al piso superior. No tengo nada contra ella ni contra lo que escribe, pero no es una escritora a la que siga. Sí que me interesaba más ese día curiosear la sección de cómics y novelas gráficas porque tenía que preparar un regalo de cumpleaños para un amigo y quería tener algunas ideas. De ese modo me encontré por sorpresa con un nuevo libro recién salido a la venta: "Hugo Pratt, el deseo de ser inútil. Recuerdos y reflexiones. Conversaciones con Dominique Petitfaux", una entrevista entre la autobiografía y las memorias que Dominique Petitfaux le hizo a Hugo Pratt en 1990 y que se publicó por primera vez en España en 2002. La nueva edición es una edición ampliada con un capítulo extra donde se habla de los últimos años de Pratt, que murió en 1995. El libro tiene un registro en la propiedad intelectual en 2012, pero se ha comenzado a publicar ahora, como digo, en este 2013. Lo edita la editorial Confluencias. Teniendo en cuenta lo mucho que me gusta y el grado de seguidor al que he llegado ser de este autor histórico del Noveno Arte, Hugo Pratt, y en gran medida de su personaje estrella, Corto Maltés, no podía menos que tentarme y hacerse mi boca agua, llena de apetito por silabear cada una de las frases que contuviera, o lo que es lo mismo: ansioso por leerlo.

Pero no pude comprarlo y me fui a casa. Por la tarde debía ir a recitar poesías mías en la biblioteca pública Pío Baroja de Alcalá de Henares, quiso la casualidad que de camino a esa biblioteca me paré en una tienda de frutos secos para comprar un refresco y que en esa tienda había un pequeño y raro muñeco de Corto Maltés mirándome en el escaparate lateral de la puerta menos obvio de pararse a observar. Así que me lo compré y recité mis poemas con este pequeño Corto Maltés entre mi guitarrista y mía. Era, como hubiera dicho Pratt, algo mágico. Dos días después, el 25 de abril, un nuevo camino a la tentación se abrió. Recibí un correo de alguien llamado Carlos Pranger, que resultó ser una de las personas que trabajan para la Editorial Confluencias.  Habían leído la conferencia que di en 2011 en el I Congreso de Conferencias sobre Novela Gráfica y Cómic. Aquella conferencia, como saben los lectores más asiduos de esta bitácora, era sobre la vida de Hugo Pratt a través de Corto Maltés (Noticia 1137ª, Noticia 1138ª, Noticia 1139ª, Noticia 1140ª, Noticia 1141ª y Noticia 1142ª). Les había gustado mucho, decían, y me daban a conocer la noticia de la reedición del libro, que yo ya conocía dos días antes. Pero pocos días después alguien me mandó por correo privado la noticia de que el diario ABC había reseñado la publicación de este libro (aunque ya lo habían dejado anunciado en otra noticia que publicaron en noviembre de 2012). Había ya cuatro caminos que se me mostraban hacia ese libro en menos de una semana; en realidad cinco, pues quien me mandó aquella reseña fue mi antiguo compañero de carrera universitaria, y amigo, Carlos Herrero, que a la vez fue quien me presentó a los asistentes de la conferencia citada. Estaba claro que debía comprármelo, eso hice en torno al 29 de abril. Me fui a la Librería Diógenes, de Alcalá de Henares, donde he comprado una gran cantidad de libros a lo largo de mi vida, y lo compré, a pesar de que mis ingresos son tan ínfimos que no me permitían comprarlo. Bueno, apreté un poco más de lo normal mi cinturón ese mes (cobro a mediados de mes, no a comienzos, desdicha de becario).

Lo he estado leyendo con detenimiento y reflexión estas dos últimas semanas. Ha sido compañero de viajes en tren. La edición está muy cuidada. Contiene; aparte de un texto cuidado y cuidadoso con lo que literalmente dijo Hugo Pratt en aquella entrevista, una serie de fotografías y dibujos que enriquecen el texto e ilustran, literalmente, las palabras de lo que el autor nos relata. Además, ha sido un acierto en la clase y peso del papel y cubiertas elegido. Es un libro pensado para quien lo va a comprar, que sin duda es alguien dispuesto a guardarlo como objeto de culto, de colección. Realmente toda su presentación y edición es un acierto en sí mismo que de por sí despertaba mi entusiasmo incluso antes de comenzar a leerlo. Ya no se publican tantos libros así de bien cuidados en los detalles. Además, sus dimensiones son ideales para aquellas páginas donde se nos muestran dibujos, acuarelas o determinadas fotografías.

La verdad es que me hubiera gustado haberlo podido leer cuando entre 2010 y 2011 preparé la conferencia que di sobre Hugo Pratt. Leí muchas cosas de y sobre él en esos meses, pero no el libro en sí mismo, más que fragmentariamente en citas o bien por referencias de otros autores. Muchas de las cosas que se dicen las conocí en otros textos, y parte de mis tesis estaría ahora por darlas por confirmadas citando algunas de las partes de esta especie de entrevista de memorias, pero también hay otros datos que me hubiera gustado incluir o bien que hubieran matizado algunas de las cosas que dije en su día. Y esto es ser historiador, siempre en busca de aprender, nunca dar por cerrado nada. Todo se mueve. Ahora bien, Hugo Pratt hace en este libro una suerte de memorias autobiográficas dirigidas inteligentemente por las preguntas de Dominique Petitfaux, pero no dejan de ser eso: memorias autobiográficas. La lectura de este libro requiere un ejercicio por parte del lector que supere la idolatría. Hay que saber discernir lo creíble de lo cuestionable. Hay que tener en cuenta la mente a veces fantasiosa o bien en exceso entusiasta de Hugo Pratt, pues sólo así podremos acercarnos un poco mejor a la realidad. Pero sobre todo, hay que hacerse muchas preguntas del tipo ¿por qué? Hugo Pratt calló muchas cosas, algunas, las más oscuras, están respondidas en las memorias de, por ejemplo, una de sus hijas: Silvina Pratt escribió en su biografía que ella se quedó embarazada con 14 años de edad sin que lo supiera su padre, y, sin que lo supiera su padre, su madre, Anne Frognier, la hizo abortar, lo que provocó que en cierta pelea familiar ella le gritara a su padre: “¿dónde estabas mientras yo abortaba a los 14 años?” Pratt no comenta nada de este asunto en sus memorias. De hecho los puntos más oscuros y delicados los esquiva ya sea mediante el endulzamiento o mediante su omisión. El pasado fascista de la familia, o su propio paso por las tropas fascistas en África durante la guerra, apenas es una cuestión anecdótica para él, a pesar de que su abuelo fue uno de los fundadores del Partido Fascista italiano, o que las tropas italianas en África quemaron poblados enteros con personas dentro. Más extraño es todavía que cuando se cambió de bando a mitad de la guerra nos cuente que se movía entre los aliados simplemente disfrazándose con diferentes uniformes, ingleses, americanos, neozelandeses, australianos, sudafricanos... Parece un tanto inverosimil, más si sabemos que parece ser que ejerció de espía, o al menos pasó algunas informaciones. Quizá este aspecto de su vida quedará mejor resuelto en el futuro cuando se abran todos los expedientes de carácter reservado sobre la II Guerra Mundial. 

Pratt calla cosas, tanto familiares, como personales, como políticas, pero su gran necesidad de contar historias nos deja abierta numerosas puertas para hacernos preguntas, para imaginarle historias, para intentar conocerle a través de otras puertas que no sean necesariamente ni sus memorias ni las memorias de otras personas cercanas a el. Resulta interesante incluso completar y desenmascarar sus propias palabras por medio de... ¡sus propias palabras! Las introducciones a sus obras que escribió, por ejemplo la de "Corto Maltés, fábula de Venecia", ayudan a que pensemos cuál podría ser la verdad, más que la verosimilitud. Claro que en España para eso, hasta que Norma Editorial quiera, eso sólo se puede hacer si se recurre a buscar las antiguas ediciones de Tótem

El libro es muy rico e incitador. Las numerosas historias que deja bosquejadas o insinuadas con sus palabras incitan a querer leer capítulo tras capítulo, pero sobre todo a reflexionarlo. Abarca desde lo autobiográfico, a lo mítico, lo técnico, lo profesional, las reflexiones propias sobre el mundo del cómic... Tiene un amplio abanico sin centrarse en ningún aspecto concreto, por lo que es más fácil que llame la atención tanto a seguidores como a admiradores o colegas de profesión, e incluso a historiadores, como ejercicio de entrevista de cara a elaborar preguntas para una biografía. En este libro podremos encontrar desde su pensamiento político contrario al autoritarismo y casi cercano al anarquismo, a pesar de que en muchas ocasiones fue invitado por partidos comunistas diversos a diversos actos, a sus aventuras de viajes, sus aventuras amorosas (la mujer, en sentido amplio -y el sexo-, tuvo en su vida un sentido de eje central), su paternalismo poligámico y las inqietudes que le despertaban, sus encuentros con gente conocida o sus varias reflexiones acerca de qué significa para él pintar historietas y qué pensaba técnica y profesionalmente. En estas memorias el autor llegó a vaticinar algo muy real acerca de qué pasaría con el cómic, hoy Noveno Arte. Cuando él comenzó a pintar el cómic aún no era más que subcultura para niños infravalorada incluso como arte, y él en los 1950-1960 ya vaticinó que algún día sería Arte, y que ese día los que siempre lo han criticado y despreciado no sólo lo consagrarían, sino que además se harían pasar por grandes entendidos y tratarían de imponer sus gustos, reglas y normas a todos los demás. En cierto modo no se equivocó demasiado, aunque tampoco acertó del todo.

Pratt fue capaz de mezclar todo tipo de culturas, desde las más cultas e institucionalizadas, a las más populares, las religiosas y mágicas, e incluso las de los más bajos rincones. Tuvo una cantidad ingente de amistades, y aún mayor de vivencias de todo tipo. Y eso es algo que no sólo enriqueció su vida, sino también a todos sus personajes y todos los guiones y dibujos de su obra. Hizo de su obra un algo más real.

La Italia donde nació en 1927, en medio del fascismo de Mussolini, el África invadida por los italianos en 1935, a la que fue llevado en 1937 y donde encontró su primer amor en una nativa de allí, la Segunda Guerra Mundial en África, la entrada del emperador etíope Haile Selassié en 1941, luego el campo de concentración para Pratt, el traslado a Italia, el cambio de bando a favor de los aliados, la cárcel, la liberación, el final de la guerra en 1945... Tras todo eso, los primeros cómics y las fiestas llenas de jazz y sexo en una Italia postbélica y tendente a la revolución comunista, la emigración a Argentina y sus primeros éxitos en los años 1950, en medio de varios viajes y amores profundos mientras el peronismo prefiguraba un futuro siniestro al país por medio de la división de la sociedad. El jazz de Dizzy Gillespie, al que conoció, y por el que formó su propia banda de jazz. Sus viajes exóticos por África en los años 1960, donde conoce muchas realidades del África postcolonial... y más amoríos, la fama total en los años 1970 y su consagración en Francia, donde conoce a Herge y otros autores de cómic, su viaje a Angola, donde el gobierno comunista le asigna un cargo político de propaganda sin que él se hubiera propuesto ejercerlo, aunque por un breve tiempo lo ejerció, el regreso a la Argentina posterior a la dictadura de los generales, donde descubrió que su guionista de los años 1950, Oesterheld, había sido asesinado junto a sus hijas y madre, sus viajes más personales a la Amazonía, su retiro a fijar su residencia en Suiza en los años 1980, más homenajes y más viajes, su inclusión en el Salón del Cómic, y finalmente un cáncer en 1994 que le hace viajar menos y trabajar más con su enorme biblioteca privada hasta su muerte en 1995. En medio de todo eso, numerosos mitos que conoció y que se inventó, lo mistérico, las mujeres, los amigos, los viajes, las fiestas, la aventura...  El antiautoritarismo y su carácter antibélico, a pesar de que lo reflejó a través de cómics con escenarios bélicos. Todo ello está desarrollado en "El deseo de ser inútil", un libro cuyo título es perfecto, pero no se debe desvelar, ha de averiguarlo el lector con su lectura.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, mayo 26, 2013

NOTICIA 1212ª DESDE EL BAR: EL DUEÑO DEL MUNDO

EL DUEÑO DEL MUNDO

¿Te he hablado alguna vez del dueño del mundo?
Tiene un albatros pudriéndose
en los muros de la puerta de su casa,
carne podrida y hueso en un charco negro e inmundo.
Su lucero blanco en el cielo,
tendido en el suelo, comidas las alas,
con sus plumas moviéndose,
como su cerebro,
por la larva
presente del remordimiento.
Y la gaviota, nereida,
la muerte, bella, fea,
que le persigue,
enamorada de su herida,
se baja del cielo, le observa;
el cadáver tendido,
en la puerta;
el dueño del mundo,
querido sin amor,
duerme, idiota,
pensando en su albatros,
en su sillón.

(Por Daniel L.-Serrano: Canichu)

 (Este poema tiene registro de autor bajo licencia creative commons, al igual que el resto del blog según se lee en la columna de links de la derecha de la página. De este poema no está permitida su reproducción total o parcial sin citar el nombre del autor, y aún así no estará bajo ningún concepto ni forma permitida la reproducción si es con ánimo de lucro)

miércoles, mayo 22, 2013

NOTICIA 1211ª DESDE EL BAR: LOS MÉTODOS DE LA PSICOLOGÍA DE MASAS


El estudio del comportamiento psicológico de los individuos cuando se hayan en grupo (psicología social) se hace a través de un método el cual puede ser de dos modos: experimental o correlacional. El primero, que fue propuesto por Kenneth Ring, forma grupos que estudiará en laboratorios, donde creará una atmósfera adecuada al fenómeno en cuestión que se quiere estudiar del grupo, o bien dejará a un grupo actuar libremente fuera del laboratorio, pero creándole, sin que éste lo sepa, la atmósfera que se desea estudiar en el grupo. El método correlacional, por contra, estudia muestras de grupos sociales sin crearles atmósfera alguna, usando tests, entrevistas, cuestionarios, etcétera.

El método experimental es criticado por los partidarios del método correlacional. Para ellos la creación de un grupo, o selección de un grupo, influye en las actitudes de éste al ser estudiado, ya de una forma directa o de una forma indirecta. En este sentido, el investigador Rosenthal pretendió demostrar, sin éxito, que el investigador influía al grupo indirectamente al transmitirle sus hipótesis de investigación de modo no intencionado. De hecho, en varias ocasiones se ha dado la contradicción de detractores del método experimental que acaban usando en sus conclusiones los resultados de los experimentos.

Hovland en 1959 describió el método experimental con tres elementos: la fuente o comunicante, el mensaje comunicado para cambiar la actitud del receptor, y el receptor al que va dirigido el mensaje. En sus investigaciones vio como el resultado del experimento cambiaba si se cambiaba algo en alguno de los tres elementos al realizarlo. En el método experimental el sujeto no puede elegir el contenido del mensaje recibido, ni eludirlo, al estar siendo parte del estudio directo de un investigador en un laboratorio. A diferencia de esto, en el método correlacional el sujeto tiene la libertad de elegir el mensaje que recibe o de eludirlo (v.g.: si el mensaje es televisado tiene la opción de verlo y escucharlo o no), pues no está en laboratorio alguno. En este caso, además, se vio que los medios de comunicación no influían al individuo, como en el método experimental, pues, al ser éste libre, su elección del mensaje (por radio o televisión) sólo servía para reforzar las actitudes o pensamientos que ya tenía, pues sólo seleccionaba los mensajes afines.

El método experimental tuvo varias fases: una primera donde primaba el método correlacional y lo empírico era más parecido al estudio de la conducta del individuo más que del grupo. En estas ideas destaca el psicólogo Farr. Una segunda, presentada por Lewin, que fue la introducción de estudios de comportamientos usando individuos en laboratorios, mediante técnicas de inducción. Una tercera desde 1953 protagonizada por Hovland y Festinger. El último opina que hay dos conductas diferentes según si el individuo sabe o no que está siendo objeto de experimentación. Por ello Hovland cree que al grupo a experimentar se le deben crear unas variables independientes que le hagan creer que vive en unas condiciones reales, aunque son las que el experimentador ha preparado para investigar su conducta. Hovland opta por pequeños grupos y Festinger por los individuos. Todo esto llevaba a análisis complejos. Una cuarta fase consistió en crear un impacto en el sujeto creándole a este unas expectativas falsas que le motivasen para colaborar en el experimento. Una quinta y última fase la protagoniza Campbell. Apuntó que en los estudios existían dos clases de validez experimental: una interna y otra externa. Se trata de poder distinguir qué resultados no son del todo buenos al crearse demasiada artificialidad con los procedimientos usados, descritos ya en las fases anteriores.

El método correlacional pretende medir las actitudes grupales sin interferir en los propios grupos mediante experimentación alguna. Estudia al grupo "in situ", por así decirlo. Estos estudios tuvieron auge a partir de los años 1940-1950. Muchos de ellos usan técnicas de observación, cuestionarios, entrevistas estandarizadas, etcétera. Destacarían investigadores como  Whyte, Festinger, Schachter y Back. Este método pone énfasis tanto en la actitud de los individuos como grupo, como en lo que el grupo afecta en el comportamiento del individuo, por lo que se le acusa de buscar diferencias individualistas. Por otra parte, también se afirma que estos estudios se asocian a posturas teóricas, lo que les une a métodos experimentales y crea diversos aspectos de estudio. En este sentido, House lo critica declarando que debería usarse el método experimental o el correlacional según el caso, pero sin interrelacionarlos.

Para el psicólogo de masas José Bermúdez Moreno, ambos métodos deberían ser complementarios para mejorar los conocimientos psicosociales. McGuire en 1973 decía que a la psicología social se le pide ser científica, que diese soluciones, que diese principios generales y, a la par, que pudiese explicar las conductas individuales. Por ello este autor ve también la necesidad de usar de los dos métodos para poder avanzar en lo teórico y en lo práctico. Ambos métodos se pueden enriquecer mutuamente con sus diferentes resultados. Ese enriquecimiento vendría dado por: usar técnicas de análisis variadas, poder seleccionar valores arbitrarios de la variable independiente e incluir nuevas variables, poder usar un juego de papeles (role-playing) como alternativa a engañar al sujeto, poder usar métodos de simulación con ordenador, y poder tener nuevas técnicas venidas de otros campos de estudio próximos a la psicología social. Turner, en 1981, reforzará esta idea de la necesidad y beneficio que supone la interacción de las dos clases de métodos.