jueves, agosto 21, 2014

NOTICIA 1379ª DESDE EL BAR: EN DEFENSA DE LOS FUEGOS ARTIFICIALES

Pues otro año más estamos a las puertas de las fiestas y ferias de San Bartolomé, que son las fiestas grandes de Alcalá de Henares. Para los que directamente quieran saber la programación lo mejor es remitirles por esta puerta de color a La Calle Mayor. En teoría las fiestas este año van del sábado 23 al sábado 30 de agosto, pero en la realidad el viernes 22 ya se puede disfrutar algunas cosas de las ferias y el domingo 31 todavía hay programados dos actos taurinos y uno más infantil. Es más, sin estar en fiestas, desde ayer miércoles se han cortado las calles y plazas del centro de la ciudad, impidiendo el tráfico, molestando los desplazamientos en vehículo, dificultando el paso o impidiéndolo a las personas más mayores o discapacitadas, etcétera. La cosa es que este año vuelven a repetir por segunda vez la llamada "feria de día", la cual es una invención del alcalde Javier Bello (PP) y que consiste en usar una vez más una excusa de fiesta para poner un montón de puestos de comida que poco o nada, más bien nada, tienen que ver con lo que estas fiestas han sido, pero se hace a mayor gloria de los empresarios de hosteleria que, para quien no lo sepa, no tienen porqué ser de la ciudad siquiera. Algo que además es un modelo de fiesta que puede matar a la ciudad, cosa que ya analicé el año pasado, cuando se pusieron en práctica (Noticia 1241ª), pues va muy en consonancia con ir eliminando la esencia del ser alcalaíno para ir transformándonos en un parque temático turístico sin nada que ofrecer más que precios, cosa que ya volvi a comentar hace poco, en la Noticia 1375ª o también en la Noticia 1374ª. No es amar la ciudad, es amar al dinero, y eso no puede traer algo bueno a medio y largo plazo. 

Las ferias y fiestas de San Bartolomé en Alcalá de Henares han sido siempre comentadas en esta bitácora. Buscando en los meses de agosto y comienzos de septiembre de cada año se pueden encontrar y leer. Yo no soy contrario a ellas. Considero que lo mejor de estas fiestas es precisamente que para los que somos de aquí sirven porque siempre son fechas de reencuentro con amigos y familiares, en mi caso más con amigos. Y eso es fabuloso. Las fiestas no son tanto sus programaciones, que son siempre objeto de crítica, sino su potencialidad y capacidad de lograr momentos que en otras épocas del año no se dan. Además, como vengo escribiendo desde las fiestas de 2006, tienen  un efecto psicológico particular por su ubicación mediante el cual los alcalaínos en general solemos relacionar nuestos festejos grandes con el final del verano y en algunos casos como una especie de fin de año. Donde hablaba de todas estas cosas, por poner un ejemplo de todos estos años, es en las fiestas de 2012. La cuestión es que además nuestras fiestas dieron comienzo en el año 1184 (siglo XII), y son unas de las más antiguas de España. Fueron confirmadas y ampliadas en los siglos XIII y XIV. Eran fiestas ganaderas en los viajes de la mesta y de la venta de productos de ganado, y eran las más importantes del Reino de Castilla mientras no estaban las otras muy afamadas de Burgos, Valladolid y demás. Su larga duración de diez días, ahora un poco menos ofialmente, extraoficialmente sigue así, es única en la Comunidad de Madrid, y que se haga participar de ella a toda la ciudad es algo característico. Mucha gente de fuera de Alcalá de Henares viene precisamente por todo esto, no sólo los propios alcalaínos. Esta tradición cultural se ha ido adaptando a lo largo de los siglos, pero ha continuado ininterrumpida. Ni siquiera las guerras civiles las pararon. Es cierto que algunos vecinos se quejan de la duración, pero son estas cosas las que nos dan nuestra identidad y nuestra cultura, y no invenciones de hace menos de cinco años. Hay que ponerse en valor. Otras fiestas de España tienen orígenes similares y no se plantean ni eliminarse ni reducirse, como por ejemplo los San Fermines de Pamplona, que son del siglo XIV, o las Fallas de Valencia, que son del siglo XVIII. Podemos hablar de adaptarnos a los tiempos, pero hay que conservar las esencias culturales, las tradiciones que nos hacen decir somos alcalaínos y hacemos esto. De esto hablé también ya en 2011.

Es difícil no decir las mismas cosas que otros años, fuera de las críticas positivas o negativas que cada año contraen en sí mismos. Así por ejemplo, visto el programa de este año estaría por decir que lo mejor probablemente serán los eventos fuera de programa oficial que hacen las peñas y los bares de la ciudad, conciertos como los que se hicieron el año pasado 2013, aunque este año traigan otros diferentes. Los conciertos oficiales de la programación me son nada interesantes, y hable con quien hable todos dicen lo mismo: los artistas elegidos es la peor selección en su conjunto total que a alguien se le haya podido ocurrir. Se podría salvar Loquillo, pero los precios son demasiado elevados. Entre esto y la llamada "feria de día", tiene pinta de que son fiestas pensadas una vez más para los que tienen dinero, alejándose mucho de aquello que yo decía en 2006, 2007, 2008, 2009, 2010 sobre aquellos pequeños eventos gratuitos que iban por la ciudad de modo improvisado como por ejemplo un año el grupo Alamedadosoulna, un hombre que montaba un cine mudo, un grupo de jazz itinerante, titiriteros infantiles itinerantes, etcétera. Los últimos años las fiestas grandes han ido a algo peor en su programación, es cierto, a pesar de que se diga que se hacen para todos, la verdad es que se hacen principalmente para niños y personas mayores, los que estamos en medio no tenemos ya grandes alicientes, salvo reencontrarnos y participar de los eventos paralelos a los oficiales. No es muy justo, porque además desde el año pasado, desde Javier Bello como alcalde, parece además que hay que sumarle que las fiestas parecen diseñadas para los que tienen dinero, todos los demás estamos excluidos y de las fiestas sólo tenemos derecho a sufrir su ruido y sus cortes de calles.

Además, desde el año pasado, como ya se comentó, se recuperaron los actos de tauromaquia en estos festejos, sin consulta alguna a los ciudadanos. Se creó una gran polémica que se amplió acerca de quiénes asumen realmente los costes de estos actos que aman algunos y causan rechazo a otros por cuanto a maltrato y asesinato de toros concierne. Muchos, yo incluido, creímos que se recuperaron porque fundamentalmente Javier Bello es seguidor de la tauromaquia. Los encierros y corridas de toros eran algo que estaban en las fiestas alcalaínas desde hace siglos, es innegable, yo mismo de niño en los años 1980 los vi. Pero se anularon hace más de diez o quince años por consenso institucional. Su restauración es por ello polémica, pues parece responder a unas necesidades empresariales concretas y a unas preferencias de partido político sin consenso con el resto de grupos políticos y sociales de la ciudad. Así que este es el segundo año que vuelven encierros y corridas de toros desde su restauración. Ahora bien, hay que decir algunos apuntes de Historia sobre este tipo de festejos en Alcalá de Henares. No siempre gozaron del gusto de los habitantes como se ha querido convencer a los ciudadanos desde el año pasado para defender su celebración. La Universidad de Alcalá de Henares, por ejemplo, consideraba a los encierros y corridas un atraso cultural y un entretenimiento mundano para los estudiantes, por lo que ellos a lo largo del siglo XVII, que se sepa al menos en ese siglo, muchas veces se negaron a que se colocaran tablas y asientos para celebrar encierros en la calle que va de la actual Plaza de Cervantes a la Plaza de San Ildefonso, pues esa calle era de la Universidad misma. Igualmente ocurrió cuando se celebró el doctorado de la primera mujer que lo obtuvo en España, Isidra de Guzmán, ya en el siglo XVIII. Nos lo cuenta por ejemplo el historiador Portilla, de esa misma época. Durante la Guerra de Sucesión (1700-1715) Alcalá de Henares, que en principio apoyó al candidato al trono de los Austria y después abrió sus puertas al Borbón, cuando entró Felipe V en ella, y luego cuando ganó la guerra y volvió, le quiso celebrar unas grandes corridas de toros, se tuvieron que suspender porque el nuevo rey consideraba que aquello era un acto de crueldad con los animales. Volvió a ocurrir algo similar con Alfonso XII, por lo que la ciudad fue anulando todos los actos taurinos de esas ocasiones. Podemos considerar que de todos estos casos los únicos que se podrían adjudicar a alcalaínos son los del rechazo de la propia Universidad de Alcalá de Henares y su comunidad de universitarios (que eran más de la mitad de la población), pero a eso sumésele este último periodo de los años 1990-2000. Todo esto está muy por encima, y está sujeto, por supuesto, a investigaciones sobre qué opinaba el general de toda la gente en realidad. En todo caso, en un primer momento se podría decir que si bien la tauromaquia está en los orígenes de nuestras festejos, pareciera que desde el comienzo de la Edad Moderna en el siglo XVI también está unido a que produce una división de la sociedad acerca de si se debe o no celebrar, a pesar de que en conjunto se ha permitido más veces celebrarlo que no celebrarlo. Lo que si parece una osadía que se debiera corregir, aunque me temo que nadie lo hará, es que nuestra plaza de toros se llame "La Estudiantil", por los motivos ya citados.

En 2010 el Partido Popular, con Bartolomé González de alcalde, optó por otra decisión polémica. Lo que más gustaba y mejor recuerdo guarda en todos los alcalaínos fue anulado, los fuegos artificiales de la clausura. La razón era la crisis económica y la necesidad de ahorrar dinero. Hubo muchas quejas. La razón demostró ser un tanto falsa cuando para la cabalgata de Reyes Magos de enero de 2011 el mismo alcalde no tuvo reparo en lanzar una serie de fuegos artificiales muy ostentosos a pesar de que en esa fiesta Alcalá de Henares jamás había disparado alguno. La posible respuesta: había elecciones municipales y autonómicas en mayo de 2011, así que las razones económicas destapaban así otras presuntas razones más bien electoralistas con una práctica un tanto de cacique. En el verano de 2011 las fiestas volvieron a ser privadas de sus fuegos artificiales, las había diseñado Bartolomé González de nuevo, aunque había dimitido, por lo que lo dejó en manos de Javier Bello como su sustituto de partido político como alcalde. El nuevo alcalde en 2012 mantuvo la supresión de los fuegos artificiales pese a las quejas ciudadanas, que daban como solución o bien la disminución de días para ahorrar en lugar de quitar los fuegos, o bien daban como solución eliminar la contratación de determinados artistas cuyo interés de los ciudadanos en ellos era además nulo. El año pasado, 2013, Javier Bello volvió a eliminar los fuegos artificiales e introdujo la tauromaquia. La gente se quejó de que se eliminen con la excusa de la crisis económica los fuegos artificiales y sin embargo se celebren encierros y corridas de toros. El equipo de gobierno dijo que la tauromaquia corría a cargo económico del dueño de la plaza de toros, aunque realmente eso no queda claro, pues los sueldos extraordinarios de los funcionarios tipo policias o instaladores de los medios para poder realizar las corridas, o también de los limpiadores municipales, corren a cargo de la ciudad. Entonces Javier Bello y sus simpatizantes dieron por razón que los toros eran tradicionales en Alcalá de Henares, a pesar de que ya he explicado que eso no es tanto así, y que media ciudad los rechazaba e impedía el uso de sus calles para ese fin, mientras que los fuegos artificiales eran algo demasiado nuevo, como mucho de veinte o treinta años atrás. Era y es mentira. Los fuegos artificiales están en la esencia cultural de Alcalá de Henares desde hace siglos, pero el desconocimientos de la Historia hace que se vendan falsedades verosímiles, repito: que se venda lo verosímil y no la verdad.

El historiador Portilla, el también historiador Esteban Azaña, y otros historiadores que han escrito sobre la Historia de Alcalá de Henares, nos dan notables noticias de numerosos fuegos artificiales desde... ¡el siglo XVI! Y es que la Universidad puede que no fuera aficionada a la tauromaquia, pero sí le gustaba mucho que sus festejos tuvieran fuegos artificiales, algunos tan famosos que... ¡venían los Reyes Austria a verlos en persona! Así por ejemplo, una persona muy famosa en la cultura popular alcalaína en su día y que pronto lo sería de todo el mundo, fue Diego García de Vargas, "Torija". Vivió entre el siglo XVII y el XVIII. Había nacido en Alcalá de Henares, se formó aquí y optó por hacerse polvorista, pero no polvorista bélico ni de obras públicas, si no lo que hoy día llamaríamos un artificiero, alguien cuya profesión es hacer fuegos artificiales. Obtuvo tanto reconocimiento público que incluso le premió la Universidad de Salamanca. Participaba comúnmente en las celebraciones de Alcalá de Henares. De estas intervenciones en la ciudad destaca los fuegos artificiales que realizó con motivo de la canonización de San Juan de Sahagún. De hecho obtuvo tanta fama que lo contrató Felipe V de Borbón como polvorista de Corte, y se le puede encontrar en documentos del Archivo Histórico Nacional. Solía ser el que hiciera fuegos artificiales para los eventos de los monarcas. En una de estas representó la batalla de Troya con un castillo pirotécnico de dimensiones tan grandes que su nombre se hizo aún más conocido por toda Europa occidental... Es nombrado incluso en obras literarias de la época. Además, era tan apasionado de su profesión que incluso inventó un medio por el cual reducía el tiempo de composición de sus cohetes. Otro caso de fuegos artificiales famoso en la Historia de Alcalá de Henares son los que vió en persona Felipe IV, en el siglo XVII, una vez que vino de incógnito a las fiestas de la ciudad y se descubrió a sí mismo llevado por lo mucho que le estaba gustando lo que veía. Otro ejemplo más de ese siglo está en las celebraciones en torno a Cisneros y sus restos. Otra referencia la volvemos a tener en la celebración del doctorado de Isidra de Guzmán, en el siglo XVIII, cuyo logro fue celebrado por la Universidad con el lanzamiento de cohetes artificiales. Otro ejemplo lo tenemos registrado en la proclamación de Carlos III como rey. Otro más con la proclamación de Alfonso XII en el siglo XIX. Algunos más en determinadas fiestas religiosas de canonizaciones. Y se intuye varios lanzamientos más en determinadas fiestas de festejo de la Universidad de Alcalá, como pudiera ser con Felipe II las celebraciones de la efemérides de la toma de Orán por Cisneros o los nombramientos de doctores, en general. 

Los razonamientos del año pasado de Javier Bello, su equipo y sus simpatizantes sobre que los fuegos artificiales no son tradicionales ni parte real de la cultura antigua de Alcalá de Henares están faltos de razones, y desprovistos de conocimiento de la Historia, de la Cultura y de las esencias de Alcalá de Henares. Pero como sea, este es el quinto año que la ciudad no tendrá fuegos artificiales en sus fiestas grandes. Un gran y grave error. Eran lo que mejor sabor de boca nos dejaban a todos y lo que no solían dar polémica alguna. 

Si bien tenemos noticias de siglos atrás de que se lanzaban desde las murallas del Palacio Arzobispal, y otras veces desde plazas con edificios de la Universidad, en estos años del reinado de Juan Carlos I (el de Felipe VI aún no los ha visto en la ciudad) se han venido lanzando desde esas mismas ubicaciones, pero también a veces desde el Parque de Sementales, la antigua Plaza de Toros ya desaparecida, la terraza del techo del centro comercial El Val, en la calle Zaragoza, o, lo más común, desde el interior de la popularmente conocida como antigua Universidad Laboral, hoy día Insitituto de Enseñanza Secundaria Antonio Machado, o bien desde la nueva Plaza de Toros "La Estudiantil". Pero lo dicho, llevamos cinco años que, con la excepción de la anomalía del Día de Reyes Magos de enero de 2011, no se lanzan desde ningún sitio. Diego García de Vargas nos daría una colleja con su sombrero.

El cartel de ferias y fiestas de este año es el que os presento. Lo hizo Victoria García. Como sabéis es fruto de ganar un concurso anual de carteles de ferias, así que el resto de participantes se pueden ver durante las fiestas en el pasillo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares. A mí particularmente este cartel no me convence. Lo siento por la autora, que si lee esto espero que no se lo tome a mal. Veo el juego que ha querido hacer entre "El Quijote" con el yelmo de Mambrino que es una bacina, los molinos de viento manchegos, una serie de líneas que pueden libreinterpretarse entre la lanza rota de Quijote y un reloj con sus manecillas, con lo que tiene de metafórico sobre el paso del tiempo, la perdurabilidad y la lucha contra el mismo tiempo, veo también el juego de figurar un ojo azul... Pero en fin, no me convence. No me gusta su tonalidad ocre y me parece cansado repetir una vez más a Cervantes-Quijote como si Alcalá no tuviera más. Por otro lado, no me inspira nada, no me motiva nada. Lo veo como demasiado preocupado por el diseño. Puede que los diseñadores digan que es perfecto, pero no tiene nada que me motive, o emocione, o evoque, o sugiera, no hay un punto de vista artístico que mueva al ser interior de uno hacia ninguna dirección. Por lo menos así lo percibo y recibo yo. Y lo siento, pero es así. Quizá es un cartel muy destinado a relacionar Alcalá de Henares-ferias-Quijote a un público que no es el alcalaíno (que en general ya está muy cansado de Cervantes y Quijote), sino a un público de fuera, lo que es seguir ahondando en lo que decíamos al comienzo: la perdida de nuestro ser auténtico para transformarnos en un parque temático, y es que, por otra parte, ese molino del cartel no deja de ser una noria de feria, ¿y qué es una feria sino un parque temático de entretenimiento? ¿Dónde está aquí el mensaje que al alcalaíno le hace sentir alcalaíno? No está.

Por cierto, un gran puntazo de estas fiestas locales de este año es intentar hacerse con un ejemplar en papel del programa de ferias imprimido por la revista "CambiHenares". Yo tengo tres programas en papel, el oficial del ayuntamiento, que este año para ahorrar en papel no han editado el saluda del alcalde ni el del concejal al cargo de los festejos, el del semanario Puerta de Madrid, y este de CambiHenares, revista semanal de anuncios clasificados de búsqueda de trabajo, compra-venta y demás. Os aseguro que os merecerá la pena tener el tercero. Contiene la misma programación que los otros, incluyendo el saluda del alcalde y algunos anuncios, pero han incluído una editorial de ellos mismos donde la redacción se ha despachado a gusto dando "ostias" a derecha y a izquierda en asuntos políticos. ¿Hablan de fiestas? No, más bien toda su editorial habla en esa página de corrupción, de ascenso de otras opciones políticas que no son las de los partidos mayoritarios, cita literalmente a Podemos, aunque no necesariamente a su favor, tampoco a su contra. Incluso llega a proponer la aplicación estricta de la justicia a los partidos políticos y la expulsión inmediata de cualquier cargo o puesto del Estado de todo aquel que sea corrupto. Me despido por hoy citando uno de los fragmentos de ese peculiar editorial en el programa de ferias 2014 de CambiHenares en cuanto a una necesidad de "urgente regeneración de la vida pública":

"(...) Hay una medida de efecto inmediato y que los ciudadanos verían como un gesto claro de que los partidos se han tomado en serio esto de limpiar la vida pública y que de verdad se han puesto a ello.

Expulsar del partido a los imputados en procesos de corrupción. (...) Además, los responsables de los organismos públicos afectados por conductas presuntamente ilegales de sus cargos o de otros políticos, deberán personarse en las causas abiertas o presentar las denuncias y querellas pertinentes en los juzgados. Sean los afectados del partido que sean. (...)".



martes, agosto 19, 2014

NOTICIA 1378ª DESDE EL BAR: O VUELVES A PAGAR UNA ANTENA O NO VERÁS LA TELEVISIÓN. TDT, ERES UN MONSTRUO RECAUDADOR

A estas alturas a nadie se le escapa que la televisión digital terrestre (TDT) en España es un gran fiasco. La televisión analógica, la que lo comenzó todo, empezó en nuestro país en 1956, a pesar de que en lugares como Estados Unidos de América llevaba funcionando desde los años 1930. Sólo había dos canales públicos de televisión. Terminada la dictadura militar en 1975, fue posible tener un tercer canal público a partir del periodo 1982-1983, se trataba de un canal público de carácter autonómico. Esto evolucionó a la posibilidad de tener un segundo canal autonómico e incluso canales locales aquellos municipios con un determinado número de habitantes. El gobierno socialista de Felipe González permitió a partir de 1988 la introducción de canales de televisión privados, que comenzaron a emitir desde 1989, fueron tres los iniciales. El gobierno del Partido Popular de José María Aznar hizo la ley que permitia crear un nuevo tipo de televisión en España, la digital, a partir de 1999. El primer canal digital empezó a emitir en el año 2000. 

En principio se promocionó como algo que democratizaría la televisión, algo positivo para el ciudadano, algo que podría interrelacionar con Internet, que podria dar contenidos adicionales como la selección de idiomas o la selección de diferentes planos en los programas, que lograría que el espectador participara de la elección de aquello que quería ver, que hiciera que además se pudiera participar de los concursos televisivos de una manera más ágil y fácil, etcétera. Pero había un problema, para ver este tipo de televisión el país no contaba aún con el tipo de infraestructura que necesitaba para emitir la señal digital, y los potenciales usuarios debían hacer desembolsos de dinero grandes que no estaban dispuestos a dar, menos aún cuando las señales no eran buenas, ni los canales tenían la calidad deseada, ni las comunidades de vecinos se ponían de acuerdo para instalar antenas de televisión digitales comunitarias. Así las cosas cuando, con excusa de que la Unión Europea deseaba que tuviéramos televisión digital en lugar de analógica, un nuevo gobierno socialdemócrata, el de Zapatero, hizo una serie de planes a partir de 2005 que poco a poco forzaban a los espectadores a tener televisión digital y no analógica. Ellos decían que era algo de libre elección, pero en la práctica en muchos sitios comenzaba a no ser así. Aún con todo la gran mayoría se resistía, asíque a lo largo de 2009 definitivamente nos obligaron a todos a pagar antenas nuevas y adaptadores televisivos, o bien a comprar televisores nuevos, pues en abril de 2010 se apagarían todas las emisiones en analógico para emitir sólo en digital. Quien no tuviera antenas y aparatos digitales no volverían a ver la televisión en España, ni siquiera la pública a pesar de que la pagase con sus impuestos. El gran negocio de todo aquello fue para los fabricantes de televisores, los antenistas y los fabricantes de adaptadores de emisiones de televisión, algunos, por cierto, muy deficitarios y altamente calentables hasta fundirse con gran rapidez, lo que obligaba a pagar otro adaptador nuevo o bien a desesperarse y comprar otro televisor a pesar de que el que tenías funcionaba perfectamente. Y sin embargo, de todo lo prometido de las bondades de la televisión digital, no se cumplió nada. Los canales funcionan como los analógicos, con la diferencia de que la gran mayoría son de total falta e inútil calidad e interés, y para rematar: no todos los países de la Unión Europea tienen realmente televisión digital, y de los que lo tienen no es normal que te obliguen a tener sólo ese tipo de televisión o mínimamente que te obliguen a tenerlo, en general, lo que hace que uno se pregunte si se usó a España como zona de experimento de a ver cuánto tragan los ciudadanos si se les toca su principal entretenimiento de parte del beneficio principalmente de empresarios del sector privado con ayuda de los gobiernos de los Estados. De todo esto ya hablé y analicé el 7 de julio de 2009, en la Noticia 646ª.

Al menos mi televisor capta ahora, en este agosto de 2014, ochenta y cuatro canales de televisión digital, de los que tan sólo uno es de previo pago, dedicado al fútbol. También capta otros dieciocho canales más, estos de radiofonía.  Más de la cuarta parte de esos canales de televisión están vacíos, emiten en negro, no tienen nada. Muchos más de otra cuarta parte son cadenas que se dedican a emitir a lo largo de todo el día programas de adivinadores del futuro, venta de productos por teléfono, líneas eróticas nocturnas y predicadores cristianos evangelistas (estos ocupan un gran número de canales). De los que emiten programación varios se dedican a emitir en HD (High Definition: Alta definición) lo mismo que emiten los canales que ya existían en analógico, los cuáles siguen existiendo en sus canales habituales con una calidad de emisión inferior, la cual es la misma que llevamos disfrutando desde hace muchas décadas sin problema alguno. Otros se dedican a emitir sin interrupción la repetición de capítulos de una misma serie de televisión en un bucle infinito, hasta la saciedad y el hartazgo, llegando a poder aprenderse el espectador los guiones completos de varias temporadas a la vez, tanto del diálogo, como de la actuación, como de los escenarios. Otros tienen una calidad de imagen propia de las grabaciones en cinta magnética de los años 1980 una vez que se han deteriorado por el uso y están llenos de fallos. Otros dedicados a las noticias comentadas son en realidad plataformas para lanzar todo tipo de mensajes antidemocráticos desde los valores más propios de la extrema derecha. Y en fin, son muy pocos los canales que, gusten o no sus emisiones, tienen realmente una calidad cuidada de cara al televidente. Menos de un cuarto de los canales disponibles, quizá tan sólo un quinto de ellos, o menos. No he hecho los cálculos.

Unos cuantos canales que la gente valoraba muy positivamente fueron apagados en la primavera de este 2014 por orden de los tribunales de justicia por haber infringido una serie de leyes que limitan el número de canales digitales que puede tener un mismo grupo empresarial de telecomunicaciones, y se dice que en otoño de este mismo 2014 cabe la posibilidad de que vuelva a ocurrir lo mismo acerca de otros tantos canales bastante bien valorados por las encuestas entre los espectadores. Previamente hubo unos pocos canales más que hubieron de cerrar bajo la excusa de no tener todos los telespectadores que deseaban los dueños de las empresas.

Así las cosas cuando desde finales del año pasado y en concreto desde este mes de agosto se nos va anunciando ya que hay nuevas leyes por las cuales a partir del 1 de enero de 2015 quien no haya vuelto a adaptar sus antenas de televisión a una nueva generación digital, dejará, otra vez, de dejar de ver la televisión. No le afectará ni a las viviendas individuales ni a las comunidades de vecinos pequeñas. La gran mayoría de las comunidades de vecnos deberán cambiar sus antenas, o sea: desembolsar más dinero. Los cálculos del gobierno es que será un gasto de 20 euros por casa, aunque con la experiencia real de 2009-2010 será probablemente mucho más. Esta vez la excusa es que la nueva generación de teléfonos móviles, la llamada 4G (4ª Generación), necesitará un ancho de banda tan grande para poder usarse sin problemas que necesitan de los canales que ahora mismo usa la TDT. Espero al menos que se aproveche la coyuntura para poder hacer una limpia, aunque sea mínima, de muchos de esos canales que están totalmente vacíos. A esto se une una ley ya vigente desde este año por la cual, y sin que haya pruebas concluyentes sobre la relación entre el cáncer y este tipo de antenas, una empresa de telecomunicaciones puede instalar antenas de repetición de señales en los tejados comunitarios tenga o no permiso de los vecinos. La democracia así entendida por el señor Mariano Rajoy y su Partido Popular nos brinda de nuevo, igual que en su día el Partido Socialista Obrero Español de Zapatero con este mismo tema, la opción única de tener que pagar sí o sí para acceder a canales de televisión o de radio públicos, y para ejercer más fácilmente, ya sea en esos canales o en otros, nuestro derecho y deber constitucional a la, y de, información. 

Da igual que uno no tenga ni la más mínima intención de usar un teléfono móvil 4G, aunque seguro que cuando pasen años los fabricantes nos los impongan de un modo u otro. Sé que eso no es razón para interrumpir el derecho a un bien general de la mayoría, pero la cosa es que no sabemos si eso será un bien general. Intuyo que pronto se expandirán en el uso por una gran mayoría, y les sea bueno o no, todos dirán que es fabuloso el 4G, aunque sólo sea por justificar el gasto del dinero en la compra de uno de estos móviles, o porque decir lo contrario pueda ser un estigma social en su grupo social. No dudo que con el tiempo la gran mayoría estará convencida y será defensora a ultranza de los 4G, cosa que incluso al que escribe pudiera sucederle, aunque el que escribe vaticine ya que eso en todo caso está muy lejos en el tiempo de ocurrir. Y dejo de hablar en tercera persona de mí al estilo de Julio César o Jean-Claude Van Damme para poder hacer el simil de aquellos otros siglos donde los ciudadanos estaban obligados a pagar impuestos por las cosas que portaban para su venta o trueque en cada municipio por el que pasaban, a pagar impuestos por el uso del puerto de montaña, del puerto de mar o de río, por determinados caminos, por vivir dentro de murallas, por ejercer una religión diferente a la oficial y demás. Sé que suena demagógico, pero no lo veo muy lejano, pues sencillamente a mí no me parece muy distante aquellos pagos obligados por el uso de cosas que, si bien podías optar por no usarlo, en realidad lo más seguro y común es que lo usaras. 

En fin, que el mundo gira.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, agosto 17, 2014

NOTICIA 1377ª DESDE EL BAR: PRENSA, ¿A DÓNDE VAS?

Al empezar la crisis económica a finales del verano de 2008 los periódicos impresos aún tenían en los anuncios clasificados una sección muy amplia dedicada a la oferta y demanda de empleo. Como mis empleos han sido siempre temporales era una sección muy consultada por mí. En algún momento de 2009 o de 2010 esta sección fue menguando, apenas se publicaban en papel ofertas de empleo, ganaban terreno las columnas donde se demandaba empleo. Pero también la demanda fue desapareciendo poco a poco, hasta el punto que en la mayor parte de los periódicos de tirada nacional lo que antes ocupaba dos hojas pasó poco a poco a ocupar una columna, luego media y después apenas unas líneas, ahora a veces directamente no está en muchas ocasiones. Los periódicos dijeron que habían mandado esas ofertas a sus páginas de Internet, pero lo cierto es que simplemente los contratantes habían optado por no publicar sus ofertas en papel, aparte de que fueron desapareciendo los puestos de trabajo y su necesidad. No obstante los anuncios clasificados no disminuyeron en hojas, siguieron ocupando la misma cantidad de hojas, las dos páginas o la página y media que ocupaban las ofertas de trabajo las pasaron a ocupar una gran cantidad de anuncios de líneas de teléfono eróticas y de servicios de prostitución bajo nombre de "Relax" o "Masajes". 

De entre mis amigos y familiares fui el primero en darme cuenta de estos cambios en la prensa. En general, aunque algunos padecíamos el desempleo de una manera brutal, aunque menos brutal que en este periodo 2013-2014, la gente en general se comenzó a dar cuenta de la crisis económica por sufrirla en sus carnes a partir de 2010. Podría contar muchas anécdotas y conversaciones que tuve a lo largo de 2009 con mucha gente que con prepotencia negaba algunas cosas e incluso te miraba y hablaba como si uno fuera el culpable de su situación, gente que en poco tiempo iba a ir al paro e iba a dejar de tener ingresos en unos cuantos meses más en los que no encontraron trabajo, pero no voy a hacer sangre de eso. Ahora esas personas no dicen las cosas que decían en 2009, ahora entienden algo mejor lo que es el paro. 

Un periódico que se resistió a publicar anuncios de prostitución fue Público. La paulatina desaparición de los anuncios de ofertas de empleo también en sus páginas, unida a la desaparición de publicistas nada más ganar las elecciones el Partido Popular a finales de 2011, hizo que este periódico desapareciera de los puntos de venta y pasara a ser únicamente electrónico. De él se podría decir que sirvió de base para que naciera El Diario. Otro periódico en papel y en electrónico que se ha negado a publicar anuncios de prostitución es Diagonal, claro que en general no publican ningún tipo de anuncio clasificado. Pero centrándonos en la desaparición de anuncios de empleo en la prensa de papel, el primer periódico que en silencio fue haciendo esto fue El País. Las páginas de prostitución fueron ganando el espacio que dejaba hueco las ofertas de empleo, hasta el punto que lo normal ahora en 2014 es que cuando compras esta prensa no haya sección de oferta de empleo, que como mucho exista un único anuncio de demanda y que las páginas de "Rélax" ocupen el doble de espacio que en 2008. Soy un enorme consumidor de prensa de todo tipo de tendencias políticas. Sé así que por ejemplo El Mundo y ABC fueron de los que más se han resistido a hacer desaparecer los clasificados de oferta de empleo, dándose el caso que muy habitualmente, aunque muy reducido, ellos aún las mantienen de vez en cuando. De todo esto no se escapan tampoco La Razón o La Vanguardia y otras cabeceras.

También desde el 2010, o tal vez desde el 2011, El País decidió eliminar de sus domingos el suplemento dedicado a los niños llamado Pequeño País. Allí había muchos cómics por entregas, pasatiempos y artículos pedagógicos para infantes. Sin embargo, su calidad hacía que muchas de sus historietas también pudieran ser consumidas por adultos. La razón, independientemente de la oficial, es la crisis económica, el abaratamiento de costos de producción del periódico, a pesar de que los precios de El País han ido en aumento desde aquel 2008 a este 2014, en el que que comprar la prensa en fin de semana parece un lujo reservado. Ahora esta cabecera incluye en sus suplemento de la revista de los domingos, El País Semanal, un cómic de dos páginas que cuenta muy habitualmente con el prestigioso premio nacional de cómic Paco Roca. De esta manera recuperan los cómics, pero no para niños, sólo para adultos. Las historias cotidianas de la vida adulta de Paco Roca y su estilo realista poco o nada interesan a cualquier niño. Qué tiempos tan lejanos y tan postura elitista desde aquel 2008. Otros periódicos con suplementos infantiles similares han hecho lo mismo o parecido. Aún recuerdo un periódico de corta vida llamado El Sol. Se editó entre 1990 y 1992. Su suplemento juvenil en cómic era el mejor de los que se hayan hecho nunca antes y después en España. Traía también un suplemento de libros muy interesantes. Murió en medio de la crisis de entonces, que se mezcló con los intereses empresariales de Silvio Berlusconi. 

Cuando nació el periodismo en el siglo XVII su función única era estrictamente dar noticias de la evolución de la Guerra de los Treinta Años a las diversas personas de las Cortes y del mundo de los negocios. Con el siglo XVIII la idea seguía siendo la misma, pero le añadieron noticias que hoy llamaríamos de prensa rosa, y publicaciones por partes de reflexiones filosóficas o también entregas literarias de obras que luego pasaron a ser libros. En el siglo XIX la prensa conservó y potenció todo esto. Pero además el XIX trajo por innovación la prensa de partido político y la prensa obrera. Ahora la importancia de la prensa estaba también en poder analizar las noticias desde las diferentes ópticas ideológicas de las redacciones, así como poder crear artículos de opinión, reflexiones, publicación de resoluciones asamblearias y políticas y demás. Sólo al final del siglo XIX hubo otra innovación: el amarillismo, o en otras palabras, la prensa dedicada a exagerar noticias, buscar el morbo, exaltar a los lectores o incluso inventarse noticias o sobredimensionar acontecimientos que en realidad no eran tan importantes. El motivo del nacimiento del amarillismo fue la Guerra Hispano-Norteamericana de 1898. Fue en la segunda mitad del siglo XIX que la prensa introdujo en sus páginas viñetas de cómic de manera periódica, pues ya antes las hubo desde el XVIII de manera puntual y actualmente en debate sobre si son cómic o previos al cómic. Lo cierto es que esas viñetas se hicieron habituales para ganarse a los "lectores" que no sabían leer. Con los dibujos les mandaban un mensaje mientras un miembro de su sindicato, asamblea, partido, familia o taller solía leer las noticias a los compañeros analfabetos. Uno de nuestros viñetistas más populares de la época fue el hermano del escritor Gustavo Adolfo Bécquer, Valeriano Domínguez Bécquer, quien por cierto llegó a pintar a Isabel II, a su esposo y a otros miembros de la Corte en poses satíricas y de contenido sexual directamente pornográfico al más puro estilo siglo XXI. El siglo XX nació en prensa con toda esta herencia y sumó a la prensa cultural la prensa estrictamente de cine, la de deportes, la de música, etcétera. Los anuncios clasificados, existiendo ya en el siglo XIX, son principalmente más propios del XX. Los empresarios buscaban trabajadores en la prensa, las trabajadoras buscaban trabajos ofreciéndose por ejemplo para cuidar niños o coser, también existían las necrológicas, las ventas de cosas usadas y otras secciones similares Las dos guerras mundiales introdujeron algunos cambios y desde la mitad del siglo XX, pero sobre todo desde el fin de la Guerra Fría en 1991, la prensa evoluciona de un modo que está demasiado íntimamente unida a intereses económicos de grandes empresarios o grupos empresariales, que ya no tanto a intereses políticos, aunque también y en algunos casos mucho, quizá porque en estos tiempos política y empresarios se confunden y mezclan demasiado. Ahora mismo en este siglo XXI se están viviendo varias revoluciones a la vez en el mundo de la prensa, y no es mi interés analizarlos ahora, aunque sí dejo anotado la dicotomía entre prensa profesional y prensa ejercida por ciudadanos comunes con o sin estudios periodísticos, así como que parece que se ha vuelto a avivar una pugna entre prensa de noticias y prensa de análisis y opinión, o también otra especie de pugna entre la prensa de lo inmediato y la prensa del reportaje, u otra entre la de los largos escritos y la que hace prevalecer la imagen.

Como sea, como asiduo lector de todo tipo de prensa, hace tiempo que ya no me paro en clasificados. Allí ya no hay ofertas de empleo, y la cartelera de cine es como leer algo que no se puede tocar, pues no hay dinero para salir a ningún sitio. Quizá por eso algunos periódicos de tirada nacional últimamente publican secciones de cocina que parecen ideales si tu presupuesto tiene ingresos de dos mil euros al mes, o bien publican destinos vacacionales del tipo viajes alrededor del mundo, o porque por ejemplo en el semanal El Pais de los Negocios se ven unas pocas ofertas de trabajo para ser directores de departamentos de empresas. ¿La prensa actual languidece? ¿Y no será porque sus líneas editoriales se están alejando de aquellos grupos sociales que las encumbraron en el siglo XIX: las clases trabajadoras? Hay que tener en cuenta que aquí el fenómeno nace para las elites sociales en el siglo XVII y el XVIII, es en el XIX donde la prensa se expande y es gracias en principio a las clases medias y posteriormente gracias a las clases trabajadoras. La prensa fue el gran medio de expresión de las gentes sencillas. De ahí que la libertad de prensa y la libertad de expresión fueran su principal caballo de batalla. Con el siglo XX esto se asienta y se reafirma. ¿Qué está ocurriendo en este siglo XXI? ¿Alguien se olvida de su origen?

Saludos y que la cerveza os acompañe.

viernes, agosto 15, 2014

NOTICIA 1376ª DESDE EL BAR: DIES IRAE


El 15 de mayo de 1829 llegó a Alcalá de Henares un maestro de música junto a otro más. Ambos encabezaban un grupo de músicos de las capillas de Aranzana y Bilbao. De los dos maestros nos interesa aquel que protagoniza la primera frase de este texto, pues nada más llegar se le tuvo que dar la extremaunción, murió poco después. Sólo tuvo tiempo de llegar a la ciudad. Ambos habían sido muy recomendados y acreditados. Habían sido llamados a costa de que se iba a celebrar en la ciudad una reunión capitular de la orden religiosa de San Francisco de Asís, la cual se prolongó hasta 1830. Se celebró su misa fúnebre con su cuerpo presente con un acompañamiento musical muy especial, su propia composición para misa de difuntos. Él mismo la había llevado entre sus papeles con la reflexión de que a los Capítulos religiosos iban muchos viejos, por lo tanto la llevaría consigo por si acaso alguno moría. No sabía que el muerto iba a ser él. Había contraído una pulmonía a la que el viaje no le había sido nada bueno. 

Ya había hablado por aquí del Réquiem neoclásico de Mozart y también del Réquiem contemporáneo de Ligeti, un acompañamiento musical para una misa fúnebre no es un réquiem, pero hubo otro compositor cuyo réquiem sirvió precisamente para enterrarle a él mismo, como le pasara al autor del que no conozco su nombre que vino a Alcalá de Henares en aquella primavera 1829, hablo de Antonio Salieri, el que ha pasado a la cultura popular como enemigo de Mozart. Salieri murió en 1825, pero había compuesto un réquiem en 1804 al cual llamó "Piccolo Requiem composto da me, e per me, Ant. Salieri, piccolissima creatura". Distaba trece años del que compuso Mozart, cuyo réquiem había sido reclamado como propio por varias personas como autores, como ya expliqué en su día. Salieri admiraba la obra póstuma de su competidor. Quien dirigió para Salieri su propio réquiem en su funeral fue nada menos que Schubert. He de suponer que en el caso alcalaíno quien dirigió la composición de misa de funeral del maestro muerto fue su acompañante de viaje, el otro maestro con el que hubiera trabajado durante el Capítulo franciscano si la pulmonía no se hubiera interpuesto. 

Conocer esta historia me da curiosidad de conocer cómo sería aquella composición del músico que sin saberlo vino a Alcalá de Henares sólo para morir. En todo caso, aquí os dejo por hoy con la parte musical del Dies irae (Días de la ira) de Salieri. 

Un saludo y que la cerveza os acompañe.

miércoles, agosto 13, 2014

NOTICIA 1375ª DESDE EL BAR: UNOS PASEOS ALCARRIA-LA MANCHA


Unas antiguas amistades catalanas vinieron a visitarme estos días a Alcalá de Henares. De paso me llevaron con ellos de excursión a Guadalajara un día y a Toledo otro. Les hice de guía dentro de mis posibilidades en estas ciudades. No me son ciudades desconocidas. Hace muchos años que las conozco. Guadalajara me es bastante cotidiana, sobre todo gracias al programa de radio que codirijo con tres locutores más en Radio Arrebato. Sin embargo Toledo la había pisado por última vez en 2008 cuando trabajaba de mozo de transporte de obras de Arte para Acruna, a pesar de que en esta bitácora sólo mencioné la vez anterior en 2007 en compañía del  Chico Gris y Barón Kaos. La verdad es que también la había pisado más veces en la infancia y adolescencia, en viajes turísticos familiares. 

Al menos hasta 2007 sé que Toledo tenía varios de sus lugares turísticos de entrada gratuíta. De 2008 no puedo decir gran cosa a este respecto, pues me limité a llevar allí una serie de cuadros para una exposición temporal y a instalarlos en una iglesia que tenía una zona de museo. Como mucho, comí allí en la hora de la comida. Si comento es porque este año 2014 me ha llamado la atención que ahora mismo, salvo determinados días señalados en sus guías, se ha de pagar entrada por visitar prácticamente cualquier sitio, y no precisamente son precios baratos. Es especialmente doliente el caso de la catedral, que cobra ocho euros a pesar de ser un edificio religioso cuyo mantenimiento corre en gran parte a cargo de los impuestos destinados a Cultura. Imagino que dado el caso no se puede decir que sea un edificio religioso, sino un museo, cosa que probablemente molestará a algún católico practicante, pero es que es así, pues no se recuerda que el Nuevo Testamento dijera que JesuCristo al entrar en el Templo viese a los mercaderes y les echara diciendo que no hicieran un mercado de la casa de su Padre salvo si era para cobrar entrada por ver dicha casa. En ese sentido nos podría valer también las parábolas acerca de "dejad que se acerquen a mí", cuando unos niños querían tocarle, o, con más reflexión teológica, aquella frase de "los últimos serán los primeros". No me voy a meter a reflexiones teológicas ahora mismo, puesto que lo de las entradas afectaba a todo tipo de monumentos toledanos, no sólo religiosos, salvo a las termas romanas, que son gratuitas, y afortunadamente entrar por las murallas andando también, aunque es realtivo, pues prácticamente casi toda la ciudad es zona azul para aparcamiento de coches, incluso los lugares no turísticos, lo que demuestra un afán más recaudatorio que acertadamente protector. Claro que en Alcalá de Henares, donde disfrutamos de gratuidad en muchos de nuestros monumentos, ya hace tiempo que empezaron a cobrar un simbólico euro en varios sitios para entrar, dando por resultado el gasto de un billete entero si eres turista y decides entrar a varios sitios. Y peor aún, aunque simbólico, nuestra catedral ahora también cobra cincuenta céntimos por entrar a su recinto sagrado desde el año pasado.

Yo no sé si lo de Toledo este 2014 será una evolución de cómo han tratado ellos de solucionar la crisis económica de 2008, o si bien es una evolución de sus negocios de turismo, o si bien tiene que ver con haber querido aprovechar un mayor flujo de visitantes a costa del cuatrocientos aniversario de la muerte del pintor El Greco que se celebra este año. Quizá de todo esto quepa mejor correr un tupido velo y desviar la atención al lector interesado hacia aquella leyenda que cuestiona determinadas cuestiones medievales entre Toledo y Alcalá de Henares en torno a la Mesa de Salomón. La verdad es que Toledo parece un parque temático más que una ciudad, tiene su personalidad perdida. Yo espero que Alcalá de Henares sea más inteligente que esto y sepa mantener un equilibrio, porque a fin de cuentas, lo que atrae a un turismo de calidad es en realidad la personalidad propia de sus gentes y sus costumbres y formas de vivir. De todo esto, en todo caso, ya hablé algo en la entrada anterior

Parece que me remito mucho hoy a cosas que ya dije, pero es que me parece importante este tema, el cual abre la puerta a muchos otros debates. Por ejemplo, el año pasado se hizo una normativa municipal para que no se concedieran ni se renovaran más licencias de comercios de bazar o de frutos secos en la Calle Mayor de Alcalá de Henares. El objetivo real era eliminar las conocidas como "tiendas de chino", en una hipotética (pero falsa) defensa del comercio tradicional alcalaíno. El asunto nos dio que hablar en la Noticia 1248ª, y ya entonces vimos que todo ese asunto era muy relativo, con sus razonamientos, sus porqués y sus ejemplos prácticos. Va a cumplir la vigencia de esta normativa un año, si no lo ha cumplido ya. Pongamos otro ejemplo práctico a fecha de 2014. En la prensa local y en las redes sociales de Internet no faltaron voces en los comentarios de los lectores que día sí y día también atacaban a una determinada tienda regentada por chinas que se dedicaba a vender ropa interior femenina, para lo cual exponía sus bragas, sujetadores, corpiños y demás. Ese negocio es uno de los que ha desaparecido, sin embargo en la Calle Mayor y en la Plaza de los Irlandeses hay ahora (y antes) dos negocios más que se dedican a exactamente lo mismo poniendo en sus escaparates exactamente lo mismo, no sólo nadie ha dicho nada en su contra, sino que además en la última Noche en Blanco una de estas tiendas incluso estaba entre los establecimientos que el ayuntamiento promovió en su guía como uno de los organizadores de un evento de aquella ocasión, exactamente dedicado al asesoramiento a mujeres sobre ropa interior sensual. Diferencia con el negocio desaparecido: que estos dos que continúan los regentan españolas, no chinas. No hay más diferencia, al margen de precios o calidades en los que ya no entro, pues eso es cosa de políticas empresariales de los dueños de cada negocio. Cuidado, que no estoy diciendo que el negocio de las lencerías, o cualquier otro, sobre del centro de la ciudad, no soy yo quien defiende esas tesis, todo lo contrario, sólo hago constar una cierta hipocresia general que es la que puede hacer que al final Alcalá termine con un tinte, aparte de xenófobo, a merced de terminar cayendo algún día en una política populista y demagógica que determine qué negocios sí y qué negocios no pueden existir. Lo que tarde o temprano podría evolucionar en la transformación del centro de la ciudad hacia algo sin personalidad alguna, insulso y como parque temático. En el centro de la ciudad se ha vendido ropa interior durante varias décadas, defendámoslo entonces, pero no porque deba haberlo sí o sí, como tampoco debe no haberlo sí o sí, sino porque se tenga la libertad de elegir ese negocio en la Calle Mayor del mismo modo que se tenga la libertad de elegir cualquier otro. Eso sí sería tener nuestra personalidad, al margen de supuestos turísticos, no siempre acertados. Porque ¿qué queremos, treinta tiendas seguidas de venta de espadas, como Toledo, o la libertad de que sean los ciudadanos con su demanda los que guien las necesidades de la calle? ¿Queremos pasear por un hipermercado del recuerdo turístico, o queremos simplemente vivir y seguir siendo nosotros? ¿Queremos que los turistas tengan más derechos que los ciudadanos, o queremos que los ciudadanos marquen los ritmos de su propia vida, sin que ello signifique la renuncia al turismo, nada más lejos, si no todo lo contrario? Porque ¿qué gusta más? ¿Pasear por un hipermercado del turismo que es una ciudad, o pasear por una ciudad propiamente dicha?

Y que conste, igualmente, que a mí Toledo me gusta. Hubiera hecho las cosas de otro modo en su política turística, pero es una buena y bonita ciudad llena de Historia y del pasado de la construcción de las Castillas. Si viene a cuento en esta entrada es, simplemente, por mi reciente paso por allí en el día de ayer.

Guadalajara es más modesta y menos pensada para el turismo. Guarda su ser, aunque tanto que tampoco es esto lo que digo. Y sí, a mí Guadalajara me gusta, sobre todo porque sus gentes siguen siendo como siempre, notándose su vida propia de ellos, y no empeñada en los gustos de los autobuses turísticos. En todo caso de Guadalajara os dejo esta imagen de un resto que a mí me gusta mucho desde hace años, lo que sería el abside de lo que fue una iglesia mudejar con algo de toque románico o quizá, más bien, visigótico. Una amistad me dijo por las redes sociales hace poco que es los restos de la iglesia de San Gil. Está al lado de un edificio de Radio Televisión Española y es una gozada encontrarla entre las calles en cada visita que se va allí desahogados de tiempo, sin cosas que hacer.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, agosto 09, 2014

NOTICIA 1374ª DESDE EL BAR: UN VERANO PARA LOS TURISTAS

El verano avanza, pero, aunque parezca lo contrario, no es de los más calurosos. De hecho en general es un verano bastante fresco. Llevamos tres días seguidos con una ola de calor, así que parece una provocación decir esto. Sin embargo, por poner un ejemplo, yo mismo sólo he conectado el ventilador en tres ocasiones este año, y dos de ellas porque me lo pidió una amistad que vino a visitarme a casa. Una meteoróloga salió por la televisión hace unos días analizando las temperaturas históricas que se tienen registradas de los veranos españoles y decía lo mismo, sólo que ella añadía algo más: la temperatura ligeramente más baja de este año es la que debería ser, a pesar de que en los últimos años hayamos tenido veranos especialmente calientes y sin lluvías.

A pesar de todo, hace calor. Los desempleados de larga duración no tenemos otra mas que quedarnos en casa, donde los muros se recalientan por el sol y el calor es mayor por un efecto horno. No podemos ir de vacaciones y creo que además en mi caso este es el primer año que no puedo siquiera salir a hacer prácticamente cualquier cosa. Casi todo tiene un precio y no se puede pagar, por muy bajo que sea. Particularmente no he parado de investigar altruistamente para amigos, escribir, coser o hacer tareas domésticas, pero cuando llega la hora de algo de tiempo libre, raro es poder rellenarlo de una manera que satisfaga siempre. A menudo faltan caras conocidas de manera física, porque ellos sí tienen con qué hacer algo este verano, y hacen bien. Así que uno se entrega en esos momentos a leer, escribir para uno, alguna manualidad, cocinar con lo que haya, o la televisión... Y la televisión veraniega, el gran entretenimiento mientras se busca trabajo, el cual nunca llega, se limita a emitir programas donde te enseñan por doquier imágenes de gente disfrutando en playas, o en viajes a otros países, o en montañas, o demás, como si a los que no tenemos medios para todo eso nos interesara ver como otros lo hacen. Cuando no es así, caes en repeticiones de programas que, por culpa del mismo desempleo que te atrapa, ya has visto en su momento. Hay problemas mayores en el mundo, digamos que problemas más reales, pero en cierto modo, esto también es un problema que se suma a la inactividad forzosa. 

Claro que aquellos que se han visto privilegiados de poder viajar se encuentran este año con problemas como el de las playas de Portugal, donde los pequeños empresarios una vez más han hecho prevalecer sus intereses a nivel político por encima del interés general de la sociedad. Allí la policía te obliga a cerrar tu sombrilla de la playa para que no le quites el sol a los que han pagado un toldo. Poco a poco se asiste al uso privado de los espacios públicos, tal como ha pasado en Alcalá de Henares en muchas calles y parques que ya no puedes usar por el excesivo número de licencias que el ayuntamiento fue concediendo desde años atrás a las terrazas y su enorme extensión de los bares nuevos en el distrito centro, a veces incluso sin respetar a los bares ya antiguos en la ciudad, los cuales realmente son parte de la esencia cultural de sus ciudadanos. Bares nuevos que por otra parte no han tenido reparo en subir sus precios a unas cifras más bien altas que muchas veces no se corresponden con la calidad de lo que ofrecen respecto a lo que otros años ofrecían. Sigo insistiendo que para mí gusto los mejores bares en este momento (y por fuerza los he pisado poco este año) siguen siendo aquellos que dije hacia el otoño pasado: los mejores ahora mismo son los bares de barrio de toda la vida en los barrios que no son el distrito centro, salvo honrosas y meritorias excepciones de algunos locales del distrito centro.

Alcalá de Henares sigue apostando por el turismo para salir de nuestra crisis económica, que creció en desempleo y en números rojos por encima de los porcentajes en los que creció a nivel nacional. En los últimos meses han habido ligeros descensos del paro, excesivamente ligeros. Las contrataciones se han basado en contratos de formación, lo que es un gran problema y un gran maquillaje de la realidad social que ya analicé en la "Noticia 1333ª, lo que ocultan las cifras del paro, hacia un 1º de Mayo estilo Rajoy"; también bajaron en Alcalá por el sector de la construcción, y ya sabemos todos que eso es una burbuja en la que no hay que confiar, aparte de lo que supone como destrucción medioambiental; y bajaron igualmente en el sector servicios, en concreto en el sector de las contrataciones de camareros y personal de hoteles, lo que dadas las fechas de verano es un espejismo que durará lo que dure agosto y parte de septiembre. No hará ni dos días que consultando ofertas de empleo encontré una que ofrecía un trabajo de un sólo día. Si te contratan figurarás en las estadísticas como persona que encontró trabajo en agosto, pero en la realidad un sólo día de trabajo no soluciona nada, más bien empeora las condiciones del trabajador de cara a contar su antigüedad para ayudarle a encontrar un trabajo que de verdad le sea útil en su vida para ganarse precisamente eso: la vida.

Alcalá de Henares apuesta por el turismo y de esa apuesta tiene mucho que decir la Concejalía de Cultura, sólo que el Partido Popular local, quien gobierna, le cedió la gestión a una empresa. En Alcalá hay muchas cosas que bajo el nombre de Cultura en realidad se oculta algo que no tiene que ver con la Cultura. Si se quiere hacer ciudad, es importante que todos los ciudadanos se reconozcan en ella, y para eso se necesita que la conozcan y participen de ella, pero no siguiendo unas líneas impuestas, sino que el ayuntamiento debería reconocer la cultura de su gente y adaptarse a ella a la vez que la combine con lo que la Historia de la ciudad pueda enriquecer esas experiencias de los ciudadanos en sus vidas. Así por ejemplo, no hace falta repetir el excesivo interés que se pone en la figura de Cervantes, no para explicarle, sino para vender chorizos y morcillas cuando en Otoño se hace un mercadillo en su honor. Poco más o menos lo que ha pasado en las recientes fiestas de los Santos Niños, las cuales las han disfrutado quienes tenían dinero. Y es que eso es lo malo de gestionar la Cultura como una empresa, que te olvidas de los ciudadanos y los tratas como clientes. Quien no tiene dinero, no tiene derecho, cuando no debiera ser así. Y por este camino hay tanta gente que ya no cree ni le gusta el sistema.

Pongamos un caso reciente, de esta misma semana. Varias personas me hicieron llegar la noticia de un ara romana encontrada en el castillo musulmán de Alcalá, lo que queda de él. Salió en la prensa local y en la nacional. Mi opinión sobre lo que se ha dicho es que los periodistas se han liado. Si el ara es de finales del siglo I d.C., como dicen, Complutum ya estaba fundada, por lo que no es anterior. Y tiene toda la pinta de que la cogieron los musulmanes para su construcción, siendo un ara como esta es posible que marcase en su día el sitio de una batalla contra los iplacenses, los romanos eran muy dados a ello, de ahi que no estuviera en el campo laudable sobre el que se hizo la ciudad. Ahora bien, pienso que el alcalde, Bello, es un alcalde que está usando una triquiñuela. Me da en la nariz que le ha dicho a la arqueóloga (y puedo equivocarme): "dale bombo que esto lo vamos a rentabilizar económicamente con turistas aunque no esté ni excavado debidamente, ni documentado como debe, ni hayamos contratado arqueólogos e historiadores como se debe; tú crea una noticia sensacional que suelte el dinero el Ministerio y vengan los turistas". O lo que os lo mismo: árboles de la ribera del Henares, temblad que este hombre y su equipo ya dijeron que querían crear embarcaderos, merenderos y demás cosas, que probablemente destruirían un espacio verde natural y reforestado y este es su primer paso. O en otras palabras, en un primer paso dar una noticia así para crear un estado de conciencia positivo entre los ciudadanos: "esto da dinero porque es espectacular (os digo eso y así me ahorro dar la noticia diciendo: voy a talar X árboles para poner una tienda de chorizos y otra de camisetas)". Vamos, un todo vale, tampoco me extrañaría que se iniciara una política de cese de servicios, servicios deficitarios o desprestigio de las barriadas que estamos viviendo en torno a Complutum, con la idea de crear una mala imagen de los que siempre hemos vivido aquí con objeto de forzar nuestra ida o la destrucción del barrio tal como lo hemos construído para que vengan constructores que suban el precio de la vivienda del lugar y vivan aquí otras personas, lo que en inglés y en sociología se llama gentrificación. Término que me enseñó el gran Willy Abad, politólogo y sociólogo, aunque la táctica (sucia) para lograr esto yo ya la conocía aunque sin conocer su nombre.

Yo no sé si el PP local tiene previsto crear allí infraestructuras que impliquen la degradación medioambiental de aquel lugar y del entorno del río para llegar al lugar, pero está claro que van a poner en práctica el primer intento de crear rutas turísticas al castillo a pesar de que el lugar requiere de mayores estudios y excavaciones a los que no les conviene la presencia constante de turistas. De este modo se prima lo empresarial (la compra-venta de un producto turístico) pero para nada tiene que ver con la Cultura o la Historia, y mucho menos con el empleo en torno a estos términos ni con la búsqueda de nuestra esencia alcalaína en la Historia, pues, de otro modo, ¿cómo puede ser que del siglo VIII al XII la ciudad fuera musulmana y no tengamos nada ofertado para conocer ese pasado? ¿Cómo puede ser que aquí convivieran musulmanes descendientes de al-Andalus hasta el siglo XVII y no se oferte conocer su pasado y su herencia? ¿Cómo puede ser mínimamente que existiera un par de mezquitas, una de ellas en la calle Santiago, hasta el siglo XVII y sobre la cual se construyó una iglesia que se derribó en los años 1960 y no haya nada en la ciudad que hable de ese pasado? ¿Cómo puede ser que no se haga una política arqueológica seria para excavar más en el castillo de al-Qalat en-Nahar y sacar restos que nos den más pistas de ese aspecto de nuestra Historia? ¿Cómo es que en el centro de interpretación del Burgo de Santiuste se trate al recinto amurallado de la ciudad como algo estrictamente del Palacio Arzobispal ignorando por completo y silenciando su pasado con construcciones musulmanas, incluyendo la teoría de que fue un qun, y que incluso el hijo de Almanzor sacó las tropas bereberes de aquí para dar el golpe de Estado que acabó con el Califato de Córdoba en 1032? Pues no se hace y sin embargo hay prisa por crear rutas turísticas con fondos de la Comunidad de Madrid, o sea: no hablaremos de Historia, porque no la investigaremos, pero venid y dejad el dinero en la ciudad. Eso no es Cultura, ni es Historia, ni es hacer ciudad.

Por otro lado me pregunto si todo esto tendrá que ver con el suceso del arranque de una piedra conmemorativa en ese mismo castillo el año pasado. No obstante, se produjo en fecha cercana a la visita del alcalde con gente de la Comunidad de Madrid. La coincidencia no puede ser más oportuna a un año de reflexión después vistas las noticias de esta semana. 

Pero en fin, Alcalá de Henares parece más pendiente de los turistas y de crear turismo que de cuidar a sus ciudadanos. Si se crea empleo se preocupan mucho que sea de camareros o creando bares. Vivimos 210.000 personas, ese modelo para una ciudad tan grande es y será un fracaso. Necesitamos servicios de todas clases, no sólo de turismo, y también industria. Bastante industria. Quizá sea que nuestro alcalde, el señor Bello, ve a Alcalá de Henares como otra Venecia, una ciudad que vive sólo en torno al turismo, claro, que así les va a los venecianos: sus ciudadanos están abandonando la ciudad y en consecuencia sus edificios se abandonan y se van transformando en unas ruinas de una ciudad de la ruina. Lo primero de una ciudad son sus ciudadanos y la identidad de estos, y querer hacer una empresa turística de una ciudad es matar la ciudad y no amar a la ciudad ni a sus gentes.

Hace poco el Museo Arqueológico Regional ha estrenado su nueva exposición temporal, "José Latova. Cuarenta años de fotografía arqueológica española. 1975-2014". Fui a verla, es gratuíta. No me pareció gran cosa. La fotografía arqueológica tiene su importancia en cuanto a su valor documental de cara a los trabajos de los arqueólogos y de los historiadores tanto de su presente como del futuro. Las fotos tienen buena iluminación y te da la oportunidad de ver determinados lugares cuando se encontraron como yacimiento arqueológico y cómo están ahora, incluso se puede ver la criminal desaparición de una cueva con estalactitas y estalagmitas, que tardan miles de años en hacerse, sólo porque se destruyó para poder construir la vía de tren del AVE. Pero en general las cartelas dejan mucho que desear para mí. Una exposición así merecería explicaciones pedagógicas para el visitante que no tenga que ver con este mundillo, no las hay. Me desilusionó, y espero que no sea esta exposición un preludio de una bajada de los fondos temporales a exponer para favorecer al Museo Arqueológico Nacional, del que ya dije que se llevó piezas de este museo alcalaíno.

En fin, al menos la brisa refresca a veces, por cerrar con algo agradable este artículo.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

lunes, agosto 04, 2014

NOTICIA 1373ª DESDE EL BAR: EL DÍA QUE LAS BALAS FUSILARON A LAS PALABRAS

El periódico de tirada estatal Diagonal ha publicado para todo el largo de este mes de agosto un especial de la Primera Guerra Mundial en su edición en papel. Como ya dije nos han invitado a escribirlo a los historiadores Julián Vadillo, Iván Pascual (del que publiqué su ampliación en esta bitácora en la anterior entrada), Laura Vicente, Carlos José Márquez-Alvárez y uno mío propio, más otros dos artículos del periodista cultural Ignasi Franch. Pues bien, hoy os traigo mi artículo muy, muy, ampliado. En todo caso, los interesados en tenerlo en papel pueden comprarlo en los kioskos y papelerías que tienen habitualmente este periódico, o bien por suscripción. En todo caso, en Alcalá de Henares en concreto a fecha de hoy sólo se vende a todo el público, al margen de la suscripción personal, en la Librería Diógenes, en la Calle Ramón y Cajal, nº 1. En esta ocasión, con motivo de ese cien aniversario del inicio de la Primera Guerra Mundial fui invitado a escribir sobre la Literatura y la Primera Guerra Mundial. Un mundo muy rico en transformaciones. Espero que lo disfrutéis y que os interese leer algo.




EL DÍA QUE LAS BALAS FUSILARON A LAS PALABRAS.

“¿Quién me dijo a mí que no? No sé como no le envío al barranquillo donde eché a tantos. Esta porra que ve aquí ha matado muchos hombres franceses, italianos, húngaros… Tengo la lista en mi casa. ¡Obedézcame!, no vaya a danzar con todos ellos. Hace tiempo que la porra no funciona y se me escapa de las manos. ¡Tenga cuidado!”. Así amenazaba Cristobita al padre de su prometida en Los títeres de cachiporra, según lo escribió un joven Federico García Lorca antes del año 1925. Este personaje brutal y maquinal era claramente uno de aquellos señores adinerados y germanófilos que abundaban en España durante la Primera Guerra Mundial, de 1914 a 1918. Apenas hay otros rastros del gran conflicto en la obra del poeta y dramaturgo andaluz, aunque algo más hay en sus primeras poesías. España fue neutral y vivió el conflicto de una manera muy diferente a como lo vivió el resto de Europa. Si la Gran Guerra iba a suponer el paso del siglo XIX al XX, España aún tendría que esperar su calamidad.

La guerra que transformó la Historia de la Humanidad dejó inevitablemente su rastro por todas las obras literarias del mundo. A fin de cuentas la Literatura ayuda a transmitir el pensamiento humano y los valores de su momento, y precisamente aquella guerra que bañó al mundo de sangre hizo tambalearse y caer a una gran cantidad de creencias y seguridades para dar cabida a otras. En España hubo quien escribió sobre el conflicto, no sólo Lorca de una manera tan anecdótica. Unamuno, Pío Baroja o Blasco Ibáñez fueron los que más en serio se lo tomaron. Blasco Ibáñez fue el autor con más éxito de lectores sobre este tema en su preciso momento, con Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (1916), Mare Nostrum (1918) y Los enemigos de la mujer (1919), se le puede ver en la foto visitando el frente francés. Los autores españoles escribían análisis, reflexiones o historias ficticias en novela o relatos desde la distancia de un país en paz que además se beneficiaba de los negocios de la guerra. Valle-Inclán fue el único que ejerció de periodista de guerra en la zona, visitó el frente francés y todos los días recogía historias de los pilotos de aviones franceses. A pesar de ser carlista no era germanófilo, lo que le valió la enemistad con algunos de sus compañeros de ideas políticas. A pesar de esto, Valle-Inclán tampoco vivió la guerra desde el ejercicio del combate. Por ello cabe preguntarse: ¿qué clase de Literatura engendró la violencia entre los que sí habían participado directamente de las matanzas?

Para poder contestar a esto necesitaríamos toda una biblioteca de tesis doctorales sesudamente estudiadas durante los años de varias vidas. La Primera Guerra Mundial ha sido sobrepasada por todo aquello que generó su hija, la Segunda Guerra Mundial, pero quien se adentra en el conflicto de 1914 no para de sacar documentación, tesis y antítesis aún hoy cien años después. Tan complejo y tal conmoción nos provoca generación tras generación, que no terminamos de explicarnos a nosotros mismos el porqué de todo aquello. Para poder escribir este artículo voy a optar por excluir los innumerables libros de Historia, memorias y demás que se han escrito. Deseo ceñirme estrictamente a la Literatura.

Buena parte del modo de pensar había sido cambiado justo al acabar la guerra, y sin embargo continuaba sus mutaciones sin parar. Todas las artes plasman esos cambios, los cuadros, los grafismos, el cine, la música… y la Literatura. Es la época de esplendor de los –ismos. Quizá el más llamativo de ellos sea el dadaísmo. El poeta rumano Tristan Tzara dio el pistoletazo de salida en Francia, justo durante la guerra. En 1916 escribió La primera aventura celestial del señor Antipirina, al que siguió en 1918 Veinticinco poemas. Su objetivo principal era escandalizar a los burgueses. Sus poemas no sólo tocaban temas moralmente escandalosos para la época, sino que además tendían a la composición a partir de la descomposición y la descontextualización de palabras o frases. Es bien conocido aquel método de Tzara por el cual abría un libro al azar y comenzaba a crear a partir de palabras sueltas que recogía y unía con mayor o menor sentido para dar por nacida una poesía. En el fondo se reproducía en Literatura algo que los cubistas empezaban a recoger en sus cuadros: la descomposición de un ser o de un objeto, en este caso de palabras, en pequeños trozos o en pequeños grupos, sin sentido alguno tan sólo por sí mismos, para que en la observación de su conjunto en la distancia nos hagan comprender que todos juntos en sí mismos sí son algo con sentido. Nada más lejos de aquellos cuerpos descuartizados por las bombas que, precisamente en 1916, gozaron de su mayor monstruosidad en batallas como Verdún o El Somme. Otro ejemplo de descomposición paralela a esto serían los poemas en caligrama que publicó en italiano Apollinaire en 1918, que por otro lado fue herido en la cabeza como soldado en 1916.

El dadaísmo se daría la mano con el surrealismo, sobre todo con el español, y también con el estridentismo, donde la estridencia precisamente era lo que alteraba la normalidad de las historias. Más todavía, en los años 1920 el futurismo, nacido también durante la guerra, daría en Italia un buen trampolín para las ideas fascistas. Unas ideas que creían caducadas y fracasadas las ideas democráticas parlamentarias, dado el resultado de millones de muertos que había existido y, más aún, como concebían muchos de estos autores el socialismo como una necesidad. Se concebía el socialismo como respuesta al gobierno de las elites que habían llevado al mundo a aquel horror de trincheras y bombas. Pero el socialismo en aquellas épocas tuvo muchas versiones, y no necesariamente todas evolucionaron a una visión realmente de izquierdas. De ahí que el futurismo se transformara en un trampolín para introducir el fascismo italiano.

Llegados aquí quizá es de anotar una evolución particular de la Literatura. Si bien la guerra mundial había deformado algunas tendencias ya existentes o había dado parto a otras, en Rusia iba a ser deformador y padre a la vez de una de las corrientes literarias con más éxito en el siglo XX y comienzos del siglo XXI: la distopía. La distopía fue una evolución del género de la utopía. Hay filólogos que discrepan sobre si se ha de decir distopía o antiutopía, y otros que sostienen que incluso estos son dos géneros diferentes. La Real Academia de la Lengua ya anuncia que para su nueva versión del diccionario recogerá este término, pues hasta la fecha todavía no es oficial en España, a pesar de que se viene usando desde hace treinta o veinte años. La distopía es la constatación de la deformación de las ideas utópicas llevadas a la práctica de una manera tan rigurosa que lo que debía ser una sociedad ideal se transforma en una sociedad asfixiante y de pesadilla. El representante de la utopía con más éxito durante el final del siglo XIX y el principio del XX había sido el inglés H.G. Wells. Durante la guerra Wells había abandonado un poco su estilo de ciencia ficción y mundos utópicos para escribir un libro con éxito en su momento, en 1916, llamado Mr. Britling va hasta el fondo, donde analiza al inglés medio ante la guerra. Aunque Wells ya había visto claramente los problemas del colonialismo que llevarían a la guerra en obras como La guerra de los mundos (1898), lo que nos interesa ahora mismo de él es su amistad con un ruso que había sido preso por actos revolucionarios y que en esos momentos gozaba de una amnistía dada por el zar para que aprendiera en Londres la construcción de los barcos de guerra de doble casco. Zamiatin era partidario de los revolucionarios soviéticos. De hecho, aprovechó su estancia para escribir numerosos relatos de ciencia ficción sobre este asunto, guiado por su admiración por Wells, con quien se peleó cuando se dedicó a criticar a los ingleses por su sistema capitalista. Cuando en 1917 estalló la revolución rusa,  Zamiatin viajó allá para gozar de aquel nuevo mundo que nacía, gobernado utópicamente por los obreros. Sin embargo, la revolución derivó en una guerra civil que se prolongó hasta 1922. Esta otra guerra se llevó por medio toda aquella visión idealizada de lo que sería aquel nuevo mundo cuando los soviéticos comenzaron a aplicar unas formas de gobierno dictatoriales, llegando a ejecutar a todos sus adversarios políticos, incluidos los de izquierdas. La Unión Soviética, que fue posible gracias a todas las convulsiones sociales que provocó la guerra mundial en Rusia, y a una jugada de los alemanes para que Lenin pudiera estar en Rusia, se transformó en algo asfixiante que también fue criticado por un poeta amigo de Zamiatin, Mayakovski. Tanto Zamiatin como este poeta comenzaron alabando al sistema soviético, pero según vieron su evolución comenzaron a criticarlo. La censura y las purgas hicieron que sus críticas oscilaran entre lo directo y lo sutil. Mayakoski sufrió una serie de censuras y retirada de ayudas hasta que llegó al suicidio en 1930. Zamiatin había comenzado a escribir en secreto una obra sin título que mandó a unos editores que la publicaron por capítulos sin permiso suyo en un periódico checoslovaco. Pusieron por título Nosotros, enseguida fue publicado como novela en Reino Unido y en Francia. Era la primera distopía y nacía en 1920. Ponía en entredicho las bondades de un sistema socialista cuando estas suponían un control absoluto del ciudadano hasta en los detalles más pequeños de su vida. Efectivamente, veintiocho años después George Orwell reconoció que admiraba la obra y había escrito su 1984 usando Nosotros, un dato que no es muy conocido hoy día y que hace que mucha gente crea en la originalidad total del escrito de Orwell y desconozca sin embargo al autor ruso, cuya novela es de hecho 1984 visualizado casi treinta años antes. Zamiatin aún tendría otro relato llamado La cueva, a costa de los grandes calibres de los cañones cada vez mayores de la guerra. Allí vaticina lo que en el futuro serían los efectos de las bombas nucleares y el salvajismo del ser humano que, sumido en los odios, prefieren la destrucción antes que la comprensión. El relato también era de 1920. Se exilió en 1932.

Otra ficción que le debe su ser a los soviéticos es un tanto más desenfadada. La escribió un checo que combatió por el Imperio Austrohúngaro a partir de 1915. Se trata de Jaroslav Hašek, un hombre con ideas anarquistas que gozaba de un excelente sentido del humor. Tan buen excelente humor que incluso antes de la guerra había fundado un partido llamado Partido del Lento Progreso Dentro de los Límites de la Ley. Fue destinado a combatir a Galitzia a los rusos, cosa que aprovechó para cambiar de bando, no sin antes ser un preso de guerra. Con la revolución de 1917 fue liberado y él pasó a contribuir a la revolución soviética. Adquirió ideas comunistas, razón por la cual regresó a la nueva Checoslovaquia tras la guerra para propagar sus ideas. Por entonces escribió Las aventuras del buen soldado Svejk, una novela que editó por partes a partir de 1920. Su labor quedó interrumpida por su muerte en 1923. La novela fue terminada por otro escritor compatriota suyo. A menudo se le ha visto como contrapartida cómica a las profundas y serias visiones del otro escritor checo afamado de aquellas épocas, Kafka. El libro es una crítica a la guerra, pero también a las naciones, a las instituciones religiosas, a los nobles, a las convenciones sociales… No hay página que no tenga afilados sarcasmos contra absolutamente todo, especialmente contra las jerarquías. De hecho, el libro tuvo polémica, pues se cree que varios de los oficiales que aparecen satirizados fueron oficiales que durante la guerra fueron superiores de Hašek. Este soldado, que es o bien tonto o bien muy astuto, da vida a la trayectoria de un soldado reservista al mismo ritmo que las novelas de humor del siglo de oro español, del que por cierto hay alusiones a El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Cervantes. Personalmente quien escribe cree que probablemente tiene mucho en común con la obra de Historia de la vida del Buscón, de Quevedo, y la del Lazarillo de Tormes, anónima. En su obra, además, podemos comprender perfectamente cómo el Imperio Austrohúngaro estaba totalmente enfermo y desunido en su interior, lo que explica su derrota y desaparición tras la guerra.

Como relato de ficción nacido de la Primera Guerra Mundial, los libros con más éxito los escribió un británico nacido en el Estado libre de Orange, en Sudáfrica. Hablamos de J.R.R. Tolkien y sus libros El hobbit y la trilogía El Señor de los Anillos. Estas obras las comenzó a escribir a partir de 1925, el primer libro lo publicó en 1937, y la trilogía no la terminó de escribir hasta 1949, pero no la publicó hasta 1954-1955. Es obvio que recoge una gran cantidad de tradiciones, cuentos, mitos y culturas orales tanto del mundo de las islas Británicas como de los mundos germanos, pero a la vez los inscribió en un fenómeno de guerra fantástica y heroica que hablaba además de la destrucción ecológica del mundo a causa de batallas gigantes nunca vistas donde los muertos tapaban los suelos. Todo ello contaba lo que había supuesto la guerra, de la que él fue partícipe como teniente, aunque normalmente en retaguardia. A fin de cuentas, la batalla de Ypres, por ejemplo, había supuesto precisamente una batalla de miles de muertos con armas novedosas y altamente letales que habían destruido un bosque entero. Tolkien era conocedor de todos aquellos hechos, pese a que tampoco cabe duda que dadas las fechas en las que continúo la escritura de la trilogía también combinó todo aquello con los sucesos aún más devastadores de la Segunda Guerra Mundial de 1939 a 1945.

Pero si lo que queremos es leer la realidad más cruda de la guerra, entonces el mejor reflejo de ella lo dio un soldado inglés llamado Wilfred Owen. Por méritos ascendió al grado de subteniente, pero una herida de mortero y más tarde el aislamiento en una trinchera enemiga le llevaron a un estado traumático que le hizo pasar una larga comparecencia en un hospital militar en el que conoció al también poeta y militar Siegfried Sasson, del que tal vez se enamoró. En este periodo escribió una gran cantidad de poemas por los que dio salida a todos los horrores de la guerra que le atormentaban. Son poemas claramente antibelicistas, pero en su día gozaron de un éxito instantáneo que hizo que le publicaran en numerosas revistas militares como si sus temáticas fueran acordes para animar a las tropas a combatir. Sus poemas son muy directos y descriptivos. Concreta en metáforas y pocas palabras toda una serie de imágenes, emociones y conceptos. Toda situación monstruosa que se pueda imaginar pasa por sus manos. Owen manejaba bien el lenguaje poético. Lamentablemente murió durante la última semana de guerra alcanzado de un disparo en la cabeza.

Sin generosidad poética, ni ricos recursos literarios y con un estilo muy seco, pero muy efectivo, estarían los libros de los alemanes Remarque y Jünger, ambos combatientes.

El alemán Erich Maria Remarque tenía por nombre original el de Erich Paul Remark. Tenía ascendentes franceses y no sentía especial aprecio a las motivaciones alemanas para originar la guerra, de ahí el cambio de su nombre. Él escribió en 1929 la novela Sin novedad en el frente. Se trata de una descripción muy ajustada a las vivencias del soldado raso y sin apenas educación académica en la guerra de trincheras. Critica no sólo la guerra, cuyo origen marca como algo ajeno al que realmente combate, sino también los modos formativos de Alemania en los cuarteles militares, e incluso la falta de preparación en las escuelas para enfrentarse a la vida real. No tenía ricos recursos literarios. Era un estilo muy seco, pero muy efectivo. El libro no fue muy apreciado por los nacionalsocialistas de Hitler. Fue perseguido bajo la acusación de descendiente de judíos. Aunque vivía en Suiza desde 1932, emigró a Estados Unidos en 1939.

El escritor y filósofo alemán Ernst Jünger era otro caso. Él se había alistado a la Legión Extranjera antes del comienzo de la guerra, pero se fue como voluntario alemán al estallar la misma. Sus vivencias las relató en forma de novela en Tempestades de acero, que se publicó en 1920. Volvió sobre el tema en 1925 con Fuego y sangre, y con el relato El bosquecillo 125. El primer libro citado le dio muchos reparos interiores. Se trataba de una novela de sus propias experiencias bélicas. Había ascendido por méritos de guerra y había ganado varias condecoraciones como héroe de guerra, cosa que no paró de hacer hasta el último mes del gran conflicto, en el que se encontraba convaleciente por heridas de su último combate. Muchos de sus recuerdos describían la guerra y las estrategias de las batallas que libró personalmente. En buena parte describía sus sensaciones y emociones, su evolución personal, mientras no paraba de describir con detalle los atroces efectos de bombas y balas sobre los cuerpos humanos. Dijo que lo escribió sobre todo como un modo de liberar todo lo que llevaba dentro de sí tras aquel mundo horrible. Seguía, además, las pautas que había establecido Stendhal para hablar de lo ocurrido en Europa. El libro le pareció demasiado ensalzador del belicismo y lo retocó en 1922, dos años después de su publicación. En la quinta edición de 1924 volvió a retocarlo para hacerlo más humano. Comenzó a criticar las consecuencias de la revolución francesa y abrazó el nacionalismo alemán, pero en 1933 también criticó el nacionalsocialismo de Hitler. Para dejarlo claro y para impedir que los nazis siguieran utilizando Tempestades de acero, volvió a cambiarlo en 1934, para que no contuviera nada que le fuera útil a esta ideología. Más aún, ese año escribió el relato El estallido de la guerra de 1914, donde volvía a escribir sobre el patriotismo alemán como un arrebato de juventud en busca de aventuras nacionalistas, en lugar de algo sentido, meditado y entre personas instruidas correctamente. Pese a todo hizo la Segunda Guerra Mundial del lado alemán como militar destinado en París. Volvió a retocar su libro en 1961, para dejarlo definitivamente con un toque antibelicista a través de pequeños giros de algunas frases claves en varios capítulos. Pese a todo, a lo largo del relato se nota demasiado que fue escrito gracias a los diarios que escribió en el mismo momento de la guerra. Algunos capítulos, aunque a ritmo apasionante, se hacen repetitivos.

Humphrey Cobb, por contra, usó su paso por la guerra para acumular una serie de sentimientos contrarios a ella que dieron explosión literaria en 1934. Luchó con el ejército canadiense, pero en 1934 leyó en The New York Times la noticia de la absolución a cinco fusilados franceses por amotinamiento en 1915. Cada viuda había recibido un franco de indemnización. Cobb se vio atraído a investigar aquello. Descubrió que en realidad habían sido fusilados al azar tras un consejo de guerra para dar ejemplo a la tropa que no había querido salir de las trincheras a combatir. Las garantías judiciales eran bastante irregulares de haber sido tiempos de paz. La indignación acumulada como veterano y tras conocer todo aquello escribió la novela Senderos de gloria en 1935. En ella criticaba la guerra, los códigos de honor supuestos, a la oficialidad y a la justicia militar. No tuvo ningún éxito, ni siquiera cuando la adaptó al teatro Sydney Howard en 1935. El mundo sólo le reconoció su valor cuando un joven Stanley Kubrik la llevó al cine en 1957 (en Francia no se permitió verla hasta 1975 y en España hasta 1986).

Cecil Scott Forester tuvo una historia similar. Él nació en el Egipto británico. Gozaba ya de cierto éxito literario cuando escribió en 1935 La Reina de África. En ella quiso reflejar la guerra mundial en el África subsahariana. En este caso la historia en todo su conjunto nos habla de un cierto ideal mesiánico y vengador por parte de la hermana de un predicador evangelista que muere a consecuencia del asalto alemán al poblado de una tribu bajo gobierno británico. De este modo pone el dedo en la llaga denunciando el carácter ultracristiano que cree en el castigo de las malas acciones y el premio de los que creen seguir en la senda del Señor. El libro fue llevado al cine por John Huston en 1951, pero el camino abierto del carácter más vengativo en términos de creencias religiosas y de un Dios apoyando esas acciones fue seguido por Charles Portis en 1968, en su libro Valor de ley, pero esa es otra historia. 

Envuelto en el romanticismo posterior de su persona, el británico Thomas Edward Lawrence, conocido como Lawrence de Arabia, realizó tareas de inteligencia y espionaje entre los pueblos árabes para su organización de cara a combatir a la Triple Alianza en Oriente, pero también para formarles nacionalmente entre ellos. También fue escritor y escribió libros como Los siete pilares de la sabiduría, donde en parte contaba alguna de sus experiencias entre diplomáticas y militares. No hay que confundirle con el otro escritor David Herbert Richards Lawrence (D.H. Lawrence), que escribió poemas, obras de teatro, novelas y cuentos sobre la deshumanización, y que era tan antimilitarista que sus viajes por Alemania, Italia, Suiza e Inglaterra levantaron sospechas en todos los bandos de que fuera un espía. No lo era, pero no le libró de ser sometido en Inglaterra a una fuerte vigilancia.

Quizá uno de los libros más famosos de esta guerra fue escrito en 1929 por el Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway. Se trata de Adiós a las armas. Eso sí, con permiso de La iniciación de un hombre (1919) de John Dos Passos, y de Tres soldados (1922), del mismo autor. Adiós a las armas, del citado Hemingway, también fue llevada al cine, en 1932 por Frank Borzage y en 1957 por Charles Vidor. Es un dato a tener en cuenta, pues la versión de Borzage fue pasada por los cines en París en 1937. el pintor Pablo Picasso fue a verla con el propio Hemingway, del que era amigo, y debió verla varias veces más, pues varios estudios parecen indicar que varios fragmentos de su cuadro El Guernica, que estaba pintando en ese momento por encargo de la República Española, corresponden con bastante exactitud a imágenes concretas de fotogramas del metraje durante los bombardeos. No es descartable, pues Picasso nunca vio los bombardeos en España. El libro del norteamericano tuvo hasta cuarenta y siete finales alternativos antes de que Hemingway se decantara por uno. Todos los escribió, pero sólo uno fue el que se editó. El periodista estuvo presente en esta guerra como oficial y conductor de ambulancias de la Cruz Roja en el ejército italiano, a pesar de su nacionalidad, ya que él entró en la guerra antes que su país. En buena parte el libro, una novela de ficción, cuenta con innumerables vivencias reales de su paso por la contienda, tantos que hoy día es difícil discernir qué pasajes corresponden a su vida real y cuáles son invención. En todo caso no es un libro de memorias, es una novela con una trama muy determinada. Su punto de vista se desarrolla desde el de un miembro de la Cruz Roja militar que además goza del privilegio de su condición de oficial. Sus tiempos en la retaguardia nos permite conocer los vicios, pasiones, pequeños lujos y miserias de los oficiales, pero las descripciones bélicas son claramente antibelicistas. Contiene uno de los pasajes más rememorables de esta literatura, que es el dedicado a la retirada italiana ante el derrumbamiento del frente por un ataque austrohúngaro. El derrotismo y la deshumanización ante la derrota alcanzan en este libro unas cotas emocionales muy altas. Incluso predijo motivos para la próxima Gran Guerra.

 
Aunque sin duda, los grandes literatos de la guerra fueron todos y cada uno de sus participantes, aquellos que desde las trincheras salían a enfrentarse a columnas levantadas por explosivos, sufrían gases asfixiantes, atravesaban nubes de balas, e incluso debían vigilar que desde los cielos no bajasen los aviones a matarles. Todos recibían y mandaban cartas que últimamente han sido recopiladas en ediciones de libros, archivos, bibliotecas nacionales, documentales… Con mayor o menor grado de intelectualidad, pues algunos soldados apenas habían recibido las primeras enseñanzas en el colegio, todas esas cartas a fecha de hoy tienen un gran y alto contenido emocional que las confiere todo tipo de valores que transcienden lo documental para la Historia, pisan la literatura de guerra, la psicología, la sociología de trinchera, son testimonio de la transformación ecológica de algunas zonas europeas, etcétera. En buena parte esta gente anónima hicieron algo parecido a todos los escritores que engendró la guerra, aunque desde dentro de sus propios recursos intelectuales, económicos o de prestigio. Todos en general, eso sí, aunque con excepciones, optaron por el rechazo a la repetición de otra guerra, o el rechazo a la guerra en sí misma. Todos coincidían en una visión de la existencia de dos guerras: la de los gobernantes, magnates y militares de alto rango, y la de aquellos que tenían que combatirla, los cuales a menudo no tenían para nada los motivos de los primeros, aunque todos llegaran a la guerra movidos por los primeros. En este sentido la crítica a la propaganda, a los engaños, a las jerarquías y demás, eran más que evidentes. Todo lo que podía ser cuestionado, se cuestionaba. Por ello, y por si las cartas y diarios eran atrapados en asaltos, pasaban censura militar.

Todos estos textos aquí analizados son relatos que desde la ficción fueron enriquecidos por las vivencias personales de sus autores, cuando no se trataba directamente de textos personales de la vida real del autor. Son vitales para conocer emocionalmente la guerra. Después de ella, toda realidad romántica bélica murió en el mismo barro donde estos autores encontraron tibias colgando de jirones de carne. El siglo XX.


Por Daniel López-Serrano “Canichu”,

Ampliación del artículo de julio de 2014 para el periódico Diagonal, por el 100 aniversario del inicio de la Primera Guerra Mundial.